El poder detrás del silbato
Poder arbitral bajo sospecha: cómo Federico Beligoy se consolidó como el brazo ejecutor del oficialismo en la AFA
Fuertes cuestionamientos de los clubes de Primera, denuncias por designaciones dirigidas y el rol decisivo de las cabinas del VAR exponen el blindaje político que Claudio Tapia y Pablo Toviggino sostienen sobre la conducción de los árbitros.
El ecosistema del fútbol argentino atraviesa uno de sus momentos de mayor efervescencia institucional. Las quejas por los fallos arbitrales dejaron de ser meros lamentos de vestuario tras una derrota para transformarse en un cuestionamiento frontal contra los cimientos sobre los que descansa la estructura del poder en la calle Viamonte. En el epicentro de este vendaval se encuentra Federico Beligoy, el Director Nacional de Arbitraje que acumula años de supervivencia política inalterable, respaldado por la alianza férrea que conforman Claudio “Chiqui” Tapia y su principal operador territorial, el tesorero Pablo Toviggino.
Las recientes declaraciones públicas del presidente de River Plate, Jorge Brito, denunciando manipulaciones evidentes y manejos discrecionales en el armado de las ternas arbitrales y en las cabinas tecnológicas del VAR, destaparon una olla a presión que muchos dirigentes preferían mantener bajo reserva. Sin embargo, lo que para una parte del fútbol representa una anomalía insostenible, para la conducción de la AFA funciona como una pieza de ingeniería política perfectamente calibrada.
El doble rol gremial y directivo: una anomalía institucional
Una de las mayores singularidades del sistema argentino radica en la doble función que ostenta Beligoy. Por un lado, es la máxima autoridad técnica de la AFA encargada de diagramar designaciones a dedo, evaluar rendimientos y sancionar o promover a los réferis. Por el otro, encabeza la Asociación Argentina de Árbitros (AAA), el gremio mayoritario que defiende los intereses laborales de los mismos jueces a los que debe calificar.
Esta concentración de facultades crea un cerco hermético donde la rendición de cuentas brilla por su ausencia. Los árbitros que no se alinean con las directivas del oficialismo o cuyas decisiones perjudican a los clubes predilectos del esquema afista sufren el congelamiento en categorías menores o son excluidos sistemáticamente de los partidos de mayor visibilidad televisiva. En contrapartida, aquellos funcionarios de campo dóciles a la línea trazada reciben premios recurrentes en encuentros decisivos y convocatorias internacionales.
El arbitraje argentino no sufre problemas técnicos de capacitación; lo que padece es un sistema de disciplinamiento político donde nadie puede actuar con independencia sin pagar costos profesionales inmediatos.
Análisis reservado de un exárbitro internacional
La cabina del VAR como herramienta de control
Lejos de aportar transparencia irrefutable, la implementación del VAR en el fútbol local ha profundizado las suspicacias. Las demoras injustificadas en la trazabilidad de líneas de fuera de juego, la publicación selectiva de audios y la disparidad de criterios ante infracciones idénticas terminaron por convertir a la tecnología en un instrumento de intervención quirúrgica.
Diversos informes estadísticos señalan cómo ciertas instituciones del ascenso vinculadas al núcleo duro del Consejo Federal y equipos del círculo íntimo de la dirigencia central han sido beneficiados de manera desproporcionada con penales polémicos y convalidaciones dudosas, mientras que los clubes con posturas críticas hacia el mandato de Tapia sufren perjuicios sistemáticos en fallos milimétricos.
Sin sorteos públicos
Selección directaLas ternas se definen de forma directa, eliminando los mecanismos de bolillero transparente.
Publicación parcial
Relato controladoSe difunden únicamente los registros que convienen a la narrativa oficial del comité técnico.
Inmunidad directiva
Conducción intactaPese a sanciones y escándalos repetidos, la cúpula rechaza cualquier modificación en la conducción.
El tablero de ajedrez entre Tapia, Toviggino y los clubes díscolos
Para comprender la permanencia inquebrantable de Beligoy es indispensable observar el equilibrio de fuerzas en la AFA. Claudio Tapia construyó su hegemonía mediante una sólida base de lealtades en los clubes del Ascenso y las ligas del Interior, coordinadas por Pablo Toviggino. En ese esquema, el arbitraje actúa como una suerte de moneda de cambio y mecanismo de contención preventiva.
Cualquier intento de desestabilizar a Beligoy es interpretado por el oficialismo como un ataque directo a la gobernabilidad de Tapia. Por ello, a pesar de que clubes de peso histórico manifiesten su malestar en reuniones de comité, los votos nunca alcanzan para exigir una auditoría externa ni para reestructurar el Colegio de Árbitros.
Cronología del blindaje
2018—2026- 2018
Federico Beligoy asume formalmente la Dirección Nacional de Arbitraje con la promesa de modernizar el sistema.
- 2022
Desembarco del VAR en el torneo local bajo fuertes cuestionamientos por la falta de infraestructura uniforme.
- 2024—2025
Crecen los cruces dialécticos entre presidentes de Primera División y la tesorería de AFA por presuntos favoritismos.
- 2026
La cúpula de River Plate y otros clubes rompen el silencio mediático y exigen una reforma estructural en las designaciones.
El estado del arbitraje en debate
Postura oficialista AFA
- Defensa de la profesionalización de jueces en el predio de Ezeiza.
- Inversión en infraestructura tecnológica y centro de monitoreo propio.
- Alineamiento con los estándares solicitados por CONMEBOL y FIFA.
Reclamos de la oposición
- Incompatibilidad manifiesta entre cargo gremial y evaluación técnica.
- Falta de transparencia en el trazado de líneas y divulgación de audios VAR.
- Presunto uso de designaciones para premiar lealtades y castigar disidencias.
La encrucijada del fútbol argentino no admite resoluciones tibias. Mientras la hinchada y los planteles reclaman reglas claras y previsibilidad en cada fecha de la Liga Profesional, la cúpula de la AFA se muestra decidida a sostener el esquema actual a cualquier precio. En este escenario, la figura de Federico Beligoy se mantiene inalterable: no por su infalibilidad técnica, sino por su valor irreemplazable como custodio del equilibrio de poder en el deporte más popular del país.