La plaza cambiaria argentina atravesó una jornada de marcado nerviosismo tras tocar la cota simbólica de los $1.500 por unidad en los segmentos paralelos y financieros, mientras que en las pantallas del Banco Nación la cotización minorista cerró en torno a los $1.495. Este nivel de precios no se observaba desde las semanas previas a los comicios de octubre, reavivando el debate sobre la sostenibilidad del esquema cambiario y la dinámica de acumulación de reservas.
El incremento en la demanda de cobertura en moneda extranjera coincidió con una visible merma en el ritmo de absorción de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), producto de una mayor demanda estacional de importadores y una liquidación agroexportadora más moderada.
Estrategia de contención: futuros y títulos públicos
Para evitar un desborde en las expectativas inflacionarias y mantener controlada la brecha cambiaria, la mesa de operaciones del Central incrementó su presencia en los contratos de futuros del Rofex, vendiendo posiciones cortas a fin de marcar un sendero de devaluación previsible y desincentivar la especulación de corto plazo.
De forma paralela, el equipo económico coordinó intervenciones en el mercado secundario de deuda soberana, utilizando títulos en dólares para contener las cotizaciones del dólar MEP y del Contado con Liquidación (CCL), herramientas habituales para administrar la liquidez en los momentos de mayor volatilidad.
Las variables que inquietan a la City
Los operadores financieros siguen con lupa la capacidad del BCRA para continuar engrosando sus reservas netas en un contexto de vencimientos de deuda comercial y soberana. Analistas privados señalan que, si bien el ancla fiscal sigue siendo el pilar central del programa de estabilización, la tasa real de interés y los incentivos a la liquidación de divisas juegan un rol determinante para moderar la dolarización de carteras.
En este marco, las autoridades económicas transmitieron tranquilidad al mercado, asegurando que disponen de todas las herramientas regulatorias y de liquidez necesarias para garantizar la estabilidad monetaria y evitar saltos abruptos en el tipo de cambio.