Los 23 Estados miembros de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura eligieron por unanimidad al argentino Andrés Delich como secretario general para el período 2027-2030. La decisión se tomó durante la XV Asamblea General de la OEI, celebrada en Buenos Aires.
Delich asumirá en 2027 en reemplazo de Mariano Jabonero, quien condujo el organismo durante ocho años. El anuncio institucional de la OEI señaló que la elección fue unánime y que la transición se apoyará en la memoria de gestión presentada para 2019-2026.
Quién es el próximo secretario general
Delich es sociólogo por la Universidad de Buenos Aires y especialista en Educación con orientación en Gestión Educativa por la Universidad de San Andrés. Fue ministro de Educación, diputado nacional y, desde 2018, se desempeña como secretario general adjunto de la OEI.
Su trayectoria combina gestión pública argentina y trabajo dentro de la propia organización. Su continuidad interna aporta conocimiento institucional, aunque la orientación del nuevo período dependerá del programa que acuerden los países y de la capacidad de sostener proyectos con resultados medibles.
Una asamblea con cambio de presidencia
La ministra Sandra Pettovello encabezó la reunión en representación de Argentina, que concluyó cuatro años al frente del Consejo Directivo. José Antonio Chang ejercerá la presidencia de la Asamblea General durante 2026-2030 y Perú recibirá la próxima reunión del órgano en 2030.
La información oficial argentina indicó que la OEI desarrolla más de 600 proyectos al año. Esa escala vuelve relevante distinguir los anuncios generales de los programas con presupuesto, metas, beneficiarios y evaluaciones públicas.
Qué puede cambiar desde 2027
La elección define la conducción política y administrativa, pero no modifica por sí sola los sistemas educativos nacionales. La OEI funciona como ámbito de cooperación: ofrece asistencia técnica, produce conocimiento y articula iniciativas que cada gobierno adapta a su marco institucional.
Entre los desafíos aparecen la desigualdad educativa, la formación docente, la transformación digital y la relación entre ciencia y desarrollo. El nuevo mandato regional podrá complementar las políticas de cada Estado, no sustituirlas.
La evaluación del período 2027-2030 deberá observar continuidad de proyectos, distribución territorial de recursos y publicación de resultados. La unanimidad de la elección aporta respaldo inicial; la autoridad futura dependerá de cómo ese consenso se traduzca en cooperación verificable.
