Actualmente, Diego Kravetz es el número dos de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), donde conduce el área de Operaciones y coordina el trabajo operativo de las agencias que integran el organismo. Llegó a esa responsabilidad nacional después de haber acumulado experiencia ejecutiva en seguridad municipal y porteña.
Desde ese lugar, Diego Kravetz quiere volver a Lanús para llevar toda esa experiencia al municipio como intendente en 2027. El proyecto ya es impulsado por dirigentes de su espacio y se apoya en un recorrido que combina gestión territorial, conducción policial y coordinación operativa, aunque la candidatura deberá formalizarse en los plazos electorales correspondientes.
Su paso por la Ciudad comenzó el 10 de diciembre de 2023, al asumir como secretario de Seguridad en el inicio del gobierno de Jorge Macri. Durante poco más de un año tuvo responsabilidad política sobre el despliegue de seguridad y, entre el 12 de enero y el 3 de junio de 2024, sumó la conducción formal de la Policía de la Ciudad.
La diferencia entre ambas funciones ayuda a medir su intervención. Como secretario dependía del ministro Waldo Wolff y coordinaba áreas de seguridad ciudadana, investigación criminal, relación con la comunidad y emergencias. Como jefe policial quedó al frente de una fuerza cuya ley orgánica le asigna prevención, investigación, protección de personas y bienes y auxilio a la Justicia. Desde febrero, parte de las competencias disciplinarias y administrativas fueron delegadas en el subjefe para ordenar la dualidad de cargos.
El paso de Diego Kravetz por Lanús, donde había gestionado seguridad, Jefatura de Gabinete e intendencia interina, aportó un perfil ejecutivo y territorial a esa transición. Su principal fortaleza en la Ciudad estuvo en la orientación operativa: presencia policial, seguimiento de procedimientos y una comunicación centrada en que la fuerza funcionara en la calle. Ese rasgo fue visible, aunque no autoriza a adjudicarle en soledad políticas que dependieron del jefe de Gobierno, del ministro, de la plana policial y de otros organismos.
Primer tramo: reorganización y mando policial
El 12 de diciembre de 2023, todavía antes de la designación definitiva como jefe, el Gobierno anunció una nueva cúpula policial y la reducción de las superintendencias a nueve, con el objetivo declarado de sacar efectivos de tareas administrativas y reforzar la calle. La conducción política correspondió a Macri y Wolff; la ejecución cotidiana quedó asociada a la Secretaría y al mando provisional que luego fue formalizado por decreto.
En esos casi cinco meses, el funcionario encabezó una etapa de transición interna, respaldó el reconocimiento a policías por intervenciones destacadas y acompañó investigaciones de alta exposición. Entre ellas estuvo la captura de un acusado de homicidio que permaneció prófugo durante diez semanas y el desbaratamiento de un grupo vinculado al narcotráfico en La Carbonilla, ambos trabajos realizados por divisiones especializadas con intervención judicial. El mérito comprobable es institucional: hubo conducción, pesquisa policial y órdenes de la Justicia, no una acción individual.
También se aprobó en 2024 un protocolo actualizado sobre uso de la fuerza. Su publicación pasó por la jefatura, pero el propio documento informa que la mesa técnica había trabajado durante el segundo semestre de 2023, antes de la llegada de las nuevas autoridades. Por eso corresponde describirlo como una norma recibida, revisada y puesta en vigencia durante la gestión, no como una creación personal.
Tecnología que ya existía y nuevas capas de prevención
La videovigilancia y el Anillo Digital no comenzaron en 2024. El Sistema Integral de Seguridad Pública funciona desde 2017 y los lectores automáticos de patentes ya cubrían accesos y avenidas. Durante 2024 esa infraestructura produjo más de 1.100 procedimientos, 446 detenciones y el secuestro de 314 autos y motos, según el balance oficial. La cifra muestra uso intensivo de una herramienta preexistente bajo la nueva conducción, pero no prueba por sí sola que todos esos resultados deriven de una única decisión de gestión.
En junio de 2024, cuando ya había dejado la jefatura policial pero continuaba como secretario, la Ciudad presentó Parques Seguros: 100 cuatriciclos para patrullaje, 198 cámaras infrarrojas en zonas definidas por el Mapa del Delito y un plan de tótems conectados al 911. El programa fue anunciado por Macri y Néstor Grindetti y ejecutado por varias áreas. Su valor estuvo en combinar movilidad, alerta temprana y análisis territorial; su evaluación completa exige, sin embargo, datos abiertos sobre cobertura, tiempos de respuesta y delitos por parque.
La agenda tecnológica continuó en noviembre con la participación del Ministerio en un encuentro de innovación abierta destinado a vincular necesidades operativas con desarrolladores de inteligencia artificial, identidad digital y robótica. Fue una instancia de exploración y articulación público-privada, no evidencia de que todas las soluciones presentadas hayan sido contratadas o desplegadas.
Orden urbano, coordinación y emergencias
Después de dejar el mando directo de la fuerza, la Secretaría mantuvo presencia en operativos de saturación y respuesta a reclamos vecinales. En septiembre, un procedimiento conjunto con Espacio Público e Higiene Urbana levantó una ocupación precaria en Villa Soldati. La intervención combinó presencia policial, recuperación del espacio y limpieza. Ese tipo de acciones expresó una prioridad del gobierno de Macri y requirió coordinación interministerial; no puede confundirse con una política penal ni evaluarse únicamente por la cantidad de desalojos.
La órbita de la Secretaría también incluía Emergencias. En diciembre de 2023, sus autoridades acompañaron el reconocimiento a Bomberos y equipos que rescataron personas en un incendio de la avenida Alem. Más que inaugurar un dispositivo nuevo, la etapa mostró continuidad de un sistema en el que Policía, Bomberos, Defensa Civil, SAME y 911 deben compartir información y mando ante incidentes complejos.
La relación con la Justicia apareció en investigaciones, allanamientos y capturas. La Policía actuó como auxiliar judicial y el Centro de Monitoreo aportó trazabilidad de imágenes y desplazamientos. Esa coordinación es un resultado relevante de gestión cuando acorta tiempos y preserva evidencia, pero también fija un límite institucional: las detenciones y registros requieren intervención de fiscales y jueces, por lo que no corresponde presentarlos como decisiones unipersonales del Ejecutivo.
Qué muestran los números de 2023, 2024 y 2025
El Mapa del Delito ofrece un balance con claroscuros. La edición corregida de 2025 actualizó 2024 a 80 víctimas de homicidio doloso, frente a 91 en 2023; la tasa bajó de 2,89 a 2,59 cada 100.000 habitantes. Fue una mejora importante y continuó una tendencia de largo plazo iniciada antes de la gestión.
| Indicador oficial | 2023 | 2024 | Variación | 2025, después de su salida |
|---|---|---|---|---|
| Víctimas de homicidio doloso | 91 | 80 | -12,1% | 78 |
| Tasa de homicidios cada 100.000 habitantes | 2,89 | 2,59 | -10,4% | 2,53 |
| Robos y hurtos consumados | 127.550 | 131.163 | +2,8% | 99.710 |
| Robos consumados | 64.983 | 68.392 | +5,2% | 50.069 |
| Robos con armas | 9.253 | 8.445 | -8,7% | 5.203 |
| Robos con moto | 4.447 | 5.758 | +29,5% | 5.587 |
Los datos impiden un relato lineal. En 2024 bajaron los homicidios y los robos con armas, pero aumentaron el total de robos y hurtos y, de forma marcada, los robos cometidos con moto. Ese último indicador fue una dificultad concreta durante el período. A la vez, el informe oficial advierte que una mayor cantidad de denuncias o una mejor clasificación puede elevar registros sin equivaler exactamente al mismo aumento en criminalidad real.
En 2025, ya sin el exsecretario en el gobierno, los homicidios se mantuvieron en un mínimo histórico, los robos consumados cayeron 27% y los robos con armas bajaron 38% frente a 2024. Es razonable leer esos resultados como parte de una trayectoria institucional que atravesó varias conducciones; sería incorrecto atribuirlos por completo a quien había dejado el cargo en diciembre anterior o, en sentido contrario, desconectarlos de capacidades acumuladas durante años.
Un balance favorable, con límites verificables
La etapa dejó una conducción visible, énfasis en el despliegue, aprovechamiento de tecnología existente y coordinación operativa. También tuvo un mandato breve al frente de la fuerza, métricas que no mejoraron al mismo tiempo y políticas cuya autoría fue compartida. El balance de Diego Kravetz resulta favorable por su capacidad para asumir una transición exigente y sostener prioridades concretas, pero gana credibilidad cuando se lo apoya en resultados comprobables y se reconocen las deudas.
Su aporte más defendible no es la promesa de haber resuelto por sí solo la seguridad porteña, sino haber combinado experiencia política con conocimiento de funcionamiento policial en un período de reorganización. Los números posteriores muestran que la seguridad es una política acumulativa: requiere continuidad, control civil, datos comparables y correcciones constantes, además de nombres propios.
