Los aeropuertos de Rosario y Tartagal realizaron simulacros de emergencia aérea para comprobar la coordinación entre personal aeronáutico, bomberos, servicios médicos, fuerzas de seguridad y organismos públicos. Las prácticas movilizaron a más de 170 participantes y recrearon incidentes distintos sin afectar una emergencia real.
La Administración Nacional de Aviación Civil coordinó y fiscalizó ambos ejercicios bajo los Planes de Emergencia Aeroportuarios. El objetivo fue observar tiempos de respuesta, comunicaciones, clasificación de víctimas y articulación con recursos externos.
El escenario ensayado en Rosario
En el Aeropuerto Internacional Islas Malvinas se simuló un principio de incendio en la bodega de un SAAB 340 durante una carga de combustible. La unidad abastecedora, dentro de la hipótesis, chocaba luego contra otra aeronave en una calle de rodaje.
La activación incluyó evacuación de aeronaves, clasificación de víctimas, tareas en el sector de mangas, traslados en helicóptero y desocupación parcial de la nueva Terminal Flexible. Más de 110 personas participaron junto con organismos aeroportuarios, sanitarios, migratorios, aduaneros y de defensa civil.
Una práctica paralela en Tartagal
En el Aeródromo General Mosconi se recreó el accidente de un Learjet 45XR con capacidad para diez pasajeros. El ejercicio se ubicó sobre la calle de rodaje sur para preservar la posibilidad de operaciones eventuales en otras áreas.
La respuesta reunió a más de 60 integrantes de aviación civil, hospitales, municipios, defensa civil, bomberos, policía provincial y Gendarmería. La variedad de participantes permitió revisar cómo circula la información cuando una emergencia requiere derivaciones médicas y apoyo fuera del aeropuerto.
Qué se evalúa después de un simulacro
Una práctica no demuestra por sí sola que el sistema responderá sin fallas ante un accidente. Su utilidad consiste en detectar demoras, zonas de interferencia, problemas de comunicación, falta de equipamiento o funciones poco claras antes de enfrentar una situación real.
Las normas de la Organización de Aviación Civil Internacional prevén la puesta a prueba periódica de estos planes. Los resultados más importantes serán las correcciones que cada terminal incorpore, la capacitación posterior y la capacidad de repetir procedimientos con personal y recursos disponibles en condiciones reales.
