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Ambiente y producción · Investigación aplicada

Un ensayo del INTA mejoró hasta 34% las condiciones de suelos arroceros

La incorporación de trébol alejandrino mejoró capas profundas del suelo y elevó el rendimiento de dos híbridos de maíz. Los resultados corresponden a un ensayo de larga duración.

Investigadora examina raíces y estructura del suelo en una parcela con trébol, arroz y maíz
Imagen ilustrativa. El ensayo estudió el trébol alejandrino como cobertura dentro de rotaciones de arroz, maíz y soja.
AN

Por Editora de Sociedad y Ambiente

Sociedad

Un ensayo de larga duración del INTA San Salvador encontró que la incorporación de trébol alejandrino como cultivo de servicio redujo la fitotoxicidad asociada a herbicidas residuales y mejoró el desempeño del maíz dentro de sistemas arroceros.

El informe del INTA señala una reducción de 21% entre la superficie y los 30 centímetros de profundidad. En la capa de 10 a 30 centímetros, el indicador de mejora llegó a 34%.

Qué se evaluó en el campo

El equipo trabajó con rotaciones de arroz, maíz y soja y comparó parcelas con y sin cobertura. Además de las macroparcelas con diferentes materiales de maíz, analizó muestras tomadas a varias profundidades para observar el comportamiento del suelo y el efecto residual de las imidazolinonas.

La presencia de síntomas más de 300 días después de la aplicación muestra que el manejo no termina con la campaña del arroz. Los residuos pueden condicionar el cultivo siguiente, en especial cuando el híbrido utilizado es más sensible.

El efecto sobre el rendimiento

El material de maíz con mayor sensibilidad aumentó su rendimiento en 1.566 kilos por hectárea, una mejora de 35% frente al esquema sin cobertura. El otro híbrido sumó 557 kilos por hectárea, equivalente a 11%.

Los investigadores asociaron el resultado con mayor materia orgánica, actividad biológica, uniformidad de implantación y mejores condiciones para las raíces. El trébol también aporta biomasa capaz de intervenir en la degradación de compuestos acumulados.

Qué se puede concluir y qué falta probar

Los datos respaldan el uso del cultivo de servicio dentro del sistema ensayado, pero no autorizan a trasladar automáticamente los mismos porcentajes a cualquier lote. Suelos, clima, manejo, herbicidas e híbridos pueden cambiar la respuesta.

La adopción a escala productiva requerirá ajustar fechas de siembra y secado, disponibilidad de agua, costos y compatibilidad con cada rotación. El valor del estudio está en mostrar un mecanismo medible y una alternativa que puede reducir daños residuales mientras mejora la estructura del suelo.