La tasa de mortalidad por cáncer de mama en Argentina descendió 14% entre 2014 y 2024. El indicador ajustado por edad pasó de 17,76 a 15,36 muertes por cada 100.000 mujeres, con una reducción promedio anual de 1,7%.
El informe del Ministerio de Salud registró 5.912 fallecimientos en 2024 y estimó 20.750 nuevos casos en 2024. El tumor representa 29,9% de los cánceres malignos detectados en mujeres.
Cómo interpretar la reducción
Una tasa ajustada permite comparar períodos con estructuras de edad diferentes. El descenso describe una tendencia poblacional; los documentos consultados no permiten atribuir qué proporción corresponde a detección, tratamiento u otros factores. Tampoco describe la situación individual de cada paciente ni demuestra que el acceso sea igual en todas las provincias.
El 83% de las muertes correspondió a mujeres de 50 años o más. La edad es un factor relevante, aunque la enfermedad puede aparecer antes y cualquier síntoma o antecedente debe evaluarse con un equipo de salud.
Cuándo se recomienda la mamografía
Para mujeres de 50 a 69 años sin antecedentes personales ni familiares, la recomendación general es una mamografía cada uno o dos años. Quienes se encuentren fuera de ese grupo deben definir la estrategia con un profesional según su riesgo y su historia clínica.
El autoexamen no reemplaza a la mamografía. Puede favorecer el conocimiento del propio cuerpo, pero no posee la misma capacidad para detectar lesiones pequeñas. Tampoco toda alteración implica cáncer: requiere evaluación diagnóstica.
Registro y acceso, las tareas pendientes
El Sistema de Información para el Tamizaje reúne más de 4.400 centros activos de registro y reportó más de 134.000 mamografías durante el año. Desde 2026, además, el cáncer forma parte de los eventos de notificación obligatoria, una decisión que puede mejorar la calidad de los datos si la carga es completa y oportuna.
Agenda Plural examinó las brechas provinciales en las enfermedades no transmisibles. El descenso nacional debe leerse junto con esas diferencias: distancia a los centros, disponibilidad de turnos y continuidad terapéutica condicionan el beneficio real del diagnóstico temprano.
La tendencia es favorable, pero no habilita a reducir la prevención. El próximo indicador relevante será si la caída se sostiene y si alcanza de manera comparable a regiones y grupos sociales con distinto acceso al sistema sanitario.
