Una asociación que cambió la vida
Las células eucariotas —las que forman animales, plantas, hongos y protistas— poseen compartimentos internos y un núcleo. La teoría endosimbiótica explica una parte decisiva de su origen mediante una asociación estable entre microorganismos antiguos.
El origen de las mitocondrias
Un ancestro relacionado con las arqueas incorporó una bacteria capaz de aprovechar el oxígeno. En lugar de digerirla, estableció con ella una relación duradera. Con el tiempo, esa bacteria se convirtió en la mitocondria, el orgánulo que participa en la producción de energía celular.
Las pistas que quedaron
Las mitocondrias tienen ADN propio, se dividen de una manera parecida a las bacterias y están rodeadas por dos membranas. Esas características, junto con estudios genéticos, respaldan su origen endosimbiótico.
Cloroplastos y fotosíntesis
En el linaje que dio origen a plantas y algas, una célula eucariota incorporó una cianobacteria fotosintética. De esa segunda asociación surgieron los cloroplastos, responsables de capturar energía de la luz.
Un proceso todavía investigado
La endosimbiosis está sólidamente respaldada, pero la secuencia exacta de cambios que produjo la primera célula eucariota sigue en estudio. La ciencia compara genomas, proteínas y organismos actuales para reconstruir un proceso ocurrido hace más de mil millones de años.
