Buenos Aires amaneció fría, con apenas seis grados y una brisa leve, pero la Media Maratón de la Ciudad terminó convertida en una pista de velocidad. Yomif Kejelcha cruzó la meta en 56 minutos y 51 segundos y estableció una nueva marca mundial de los 21,0975 kilómetros, pendiente del procedimiento habitual de ratificación de World Athletics.
El registro del etíope mejoró por 29 segundos los 57:20 que el ugandés Jacob Kiplimo había conseguido en Lisboa en marzo de 2026. A sus 29 años, Kejelcha recuperó así una corona que ya había tenido: en Valencia 2024 corrió 57:30, tiempo que permanecía como récord oficial antes de la nueva sucesión de marcas.
La hazaña, en cuatro claves
Ficha de la carreraUna aceleración que cambió la historia
La estrategia fue tan medida como contundente. Los pacemakers Dillon Kipyeko, de Uganda, y Brian Kipmwetich Kipkore, de Kenia, habían recibido la indicación de sostener un ritmo cercano a 2:45 por kilómetro. El primer parcial de cinco kilómetros se cubrió alrededor de 13:45, con Kejelcha protegido detrás de las liebres y sin mostrar todavía la dimensión del ataque que preparaba.
Al paso por los 10 kilómetros, el etíope marcó 27:19. En el tramo siguiente volvió a acelerar y llegó a los 15 kilómetros en 40:41, once segundos más rápido que el parcial de Kiplimo durante su carrera de Lisboa. El dato decisivo fue la consistencia: Kejelcha completó el segmento entre los kilómetros 10 y 20 en 26:45, cerca de un ritmo de 2:40 por kilómetro.
“Este tiempo es increíble; no puedo describirlo con palabras.”
Yomif Kejelcha, después de cruzar la meta
Con 54:04 al paso por el kilómetro 20, el récord ya no parecía una posibilidad sino una cuenta regresiva. Kejelcha todavía guardaba una última marcha: resolvió el kilómetro final en 2:32 y le sacó casi dos minutos y medio a su compatriota Tadese Worku, segundo con 59:20. Bereket Nega completó el podio masculino con 1:00:20.
Kejelcha toma el control y empieza a correr por debajo del ritmo proyectado.
Queda once segundos por delante del parcial del récord de Lisboa.
Sostiene un tramo central extraordinario, cerca de 2:40 por kilómetro.
Remata el último kilómetro en 2:32 y baja la plusmarca por 29 segundos.
Buenos Aires, escenario de una marca global
La carrera largó y terminó en la zona de Figueroa Alcorta y Dorrego. Su trazado plano recorrió avenidas como Del Libertador, Carlos Pellegrini, Corrientes, Leandro N. Alem, Rivadavia y 9 de Julio, una combinación pensada para sostener ritmos altos y ordenar una participación masiva.
La organización informó 31.500 inscriptos, entre ellos unos 6.000 corredores extranjeros. La cifra superó ampliamente los 25.000 participantes de la edición 2025 y confirmó el crecimiento internacional de la prueba. Además, fue la primera vez que una competencia disputada en suelo argentino produjo un récord mundial de medio maratón.
La segunda mitad, más veloz
El campeón incrementó la velocidad después de los 10 kilómetros y nunca perdió continuidad.
Frío y brisa leve
La largada con seis grados ayudó a reducir el desgaste térmico durante la carrera.
Una ciudad en movimiento
Los 31.500 participantes convirtieron la jornada en la edición más convocante de la prueba.
Los podios y la actuación argentina
La etíope Fotyen Tesfay se impuso entre las mujeres con 1:03:57. Según los resultados publicados por World Athletics, Nelvin Jepkemboi fue segunda con 1:05:06 y Catherine Amanang'ole terminó tercera con 1:05:11.
Entre los atletas locales, Ignacio Erario encabezó la clasificación masculina argentina con 1:00:59, seguido por Manuel Córcico, con 1:03:56, y Lautaro Iralola, con 1:04:11. En la categoría femenina nacional ganó Sofía Luna en 1:11:21; Dahyana Juárez llegó siete segundos después y Chiara Mainetti completó el podio con 1:12:38.
Podio masculino internacional
- Yomif Kejelcha (Etiopía): 56:51, récord mundial*.
- Tadese Worku (Etiopía): 59:20.
- Bereket Nega (Etiopía): 1:00:20.
Mejores marcas argentinas
- Ignacio Erario: 1:00:59.
- Sofía Luna: 1:11:21.
- Dos victorias nacionales en una jornada histórica.
El impacto excede la estadística. Buenos Aires pasó a integrar el reducido mapa de ciudades capaces de albergar una plusmarca global en ruta, y Kejelcha transformó una carrera multitudinaria en un acontecimiento central del calendario internacional. La ratificación será el último trámite de una mañana que ya quedó en la historia del atletismo argentino.