A 88 años de la muerte de Alfonsina Storni, ocurrida el 25 de octubre de 1938 en Mar del Plata, su figura conserva un lugar central en la literatura argentina. Volver sobre su trayectoria permite apartarse de la imagen reducida al desenlace biográfico y reconocer una producción que también incluyó periodismo, ensayo y teatro.
Storni nació el 29 de mayo de 1892 en Capriasca, Suiza, y llegó a la Argentina con su familia cuando tenía cuatro años. Vivió en San Juan y Rosario, trabajó como docente y se trasladó a Buenos Aires, donde articuló la escritura con empleos necesarios para sostenerse y criar a su hijo.
De los primeros libros a una voz propia
La inquietud del rosal apareció en 1916. Le siguieron El dulce daño, Irremediablemente y Languidez, libro que recibió el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura.
Su escritura dialogó con el modernismo, pero desarrolló una mirada propia sobre autonomía, deseo, desigualdad y mandatos sociales. Ocre, publicado en 1925, y Poemas de amor, de 1927, muestran cambios de tono que impiden leer toda su obra como una fórmula única.
Periodismo, ensayo y escena
Además de publicar poesía, Storni escribió en diarios y revistas, intervino en discusiones sobre la condición de las mujeres y exploró la dramaturgia. Su obra El amo del mundo llegó al Teatro Cervantes en 1927, y también produjo piezas destinadas al público infantil.
Esa diversidad la vincula con otras autoras que ampliaron los límites de la escritura desde distintos géneros. El recorrido de Griselda Gambaro en el teatro y la narrativa argentina pertenece a otra generación y contexto, pero ofrece una relación pertinente para pensar la presencia de las escritoras en la escena cultural.
Cómo se construyó la memoria de Storni
Antes de morir envió al diario La Nación el poema “Voy a dormir”. Décadas después, “Alfonsina y el mar”, de Ariel Ramírez y Félix Luna, extendió su figura en la cultura popular. La canción no resume su obra: construyó una representación posterior que convive con sus textos y a veces los eclipsa.
Una reseña biográfica de la Secretaría de Cultura recuperó este aniversario y la secuencia de sus publicaciones. La mejor forma de medir la vigencia de Storni no es repetir el mito, sino volver a leer la amplitud, las tensiones y la transformación de su escritura.
