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Argentina llevó el RA-10 al diálogo nuclear con Estados Unidos

En una conferencia del OIEA en Corea del Sur, funcionarios argentinos y estadounidenses conversaron sobre el reactor de Ezeiza, radioisótopos, uranio y regulación. No se anunció un acuerdo de inversión.

Sala de control de un reactor de investigación junto a un frasco de laboratorio
Una sala de control y un frasco de laboratorio en primer plano.
Imagen: composición generada para Agenda Plural.
MQ

Por Directora editorial · Project Manager · Política

Política

La Argentina puso al reactor multipropósito RA-10 en el centro de sus conversaciones nucleares con Estados Unidos durante la conferencia ministerial del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en Incheon, Corea del Sur. El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, se reunió con representantes del Departamento de Estado, del Departamento de Energía y de la industria estadounidense entre el 27 y el 29 de octubre.

La agenda tuvo una orientación industrial: producción de radioisótopos para medicina, posibles inversiones en uranio, cadena de combustible y criterios regulatorios para reactores modulares pequeños. El comunicado oficial argentino del 29 de octubre habla de oportunidades exploradas y próximos intercambios; no informa la firma de un convenio, un monto comprometido ni un calendario de inversiones. La relación no comienza allí: Estados Unidos registró una reunión bilateral sobre energía nuclear en 2024.

Por qué el RA-10 concentró la conversación

El RA-10 se construye en el Centro Atómico Ezeiza y está previsto para entrar en operación en 2027. No es una central para generar electricidad. Su cometido principal es producir radioisótopos destinados a diagnósticos y tratamientos médicos, además de prestar servicios de investigación e industriales. La Comisión Nacional de Energía Atómica proyecta, entre otras capacidades, producir molibdeno-99 y lutecio-177.

El reactor, sin embargo, no resuelve por sí solo la cadena comercial. En septiembre, la Secretaría de Asuntos Nucleares anunció un esquema para atraer capital privado a la planta asociada donde se procesarán los materiales irradiados. La CNEA conserva la responsabilidad sobre el proyecto y la tecnología del reactor; el Estado mantiene las funciones de regulación, seguridad y salvaguardias. Esa separación explica por qué las conversaciones en Corea abarcaron tanto la infraestructura científica como las oportunidades para empresas.

Regulación y exportaciones, todavía en etapa de diálogo

Las delegaciones también trataron la armonización de reglas para facilitar el despliegue de reactores modulares pequeños en América Latina. El objetivo expresado fue evitar evaluaciones duplicadas sin bajar estándares de seguridad. En la práctica, esa discusión requerirá acuerdos técnicos y decisiones de los reguladores antes de traducirse en proyectos concretos.

La apuesta argentina es pasar de una capacidad tecnológica ya desarrollada a una mayor presencia exportadora en radioisótopos y servicios de ingeniería. Para ello deberá completar la puesta en marcha del RA-10, resolver la planta de procesamiento y encontrar compradores. El intercambio con Estados Unidos da continuidad a un canal de cooperación, pero esas etapas no quedaron cerradas en Incheon.

La dimensión de seguridad también acompaña al desarrollo del sector. En Córdoba, por ejemplo, más de 4.500 estudiantes participaron de la preparación para un simulacro de emergencia en Embalse. Se trata de otra instalación y de un proceso diferente, pero muestra que la expansión de actividades nucleares convive con obligaciones de capacitación y control público.