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Instituciones · Historia electoral

Cómo se votaba en 1868: una muestra reconstruye la campaña que llevó a Sarmiento a la Presidencia

La Casa Natal de Sarmiento recrea el voto cantado, las cartas políticas y la disputa electoral de una época sin padrón permanente ni sufragio secreto.

Urna de madera, papeletas y documentos históricos en una recreación museográfica de una elección argentina del siglo XIX
La recreación permite observar las prácticas electorales anteriores al voto secreto y obligatorio establecido en 1912.
MQ

Por Editora de Política

Política

La Casa Natal de Sarmiento abrirá el 9 de octubre una muestra que reconstruye la elección presidencial de 1868 desde una pregunta concreta: cómo emitía su voto un ciudadano argentino antes del padrón permanente y del cuarto oscuro. La propuesta se llama El arte de la campaña y combina documentos, correspondencia y una experiencia participativa.

La apertura está prevista para las 17 en Sarmiento 21 Sur, ciudad de San Juan. Según informó el museo nacional, el recorrido toma como eje la campaña que terminó con la elección de Domingo Faustino Sarmiento y utiliza cartas originales para mostrar cómo circulaban apoyos, acuerdos y argumentos políticos.

Un sufragio público y expuesto a presiones

En 1868 el voto no era secreto. El elector expresaba públicamente su preferencia —una práctica conocida como voto cantado— y las autoridades confeccionaban registros para cada elección. Ese mecanismo dejaba margen para presiones, exclusiones y maniobras que hoy resultarían incompatibles con las garantías electorales.

La muestra convierte ese procedimiento en una secuencia comprensible para el visitante: identificación, manifestación de la opción y registro. El objetivo no es presentar aquella elección como equivalente a una votación actual, sino hacer visibles las condiciones institucionales de su tiempo.

Las cartas como herramienta de campaña

La correspondencia permite seguir una política organizada a distancia, con redes personales y acuerdos entre dirigentes provinciales. En lugar de redes sociales, spots o actos transmitidos en directo, la persuasión dependía de cartas, periódicos, emisarios y vínculos territoriales.

Ese material también ayuda a separar dos momentos: la movilización de apoyos y el mecanismo constitucional de elección, que entonces se resolvía mediante electores. La ciudadanía intervenía dentro de un sistema más indirecto y restringido que el vigente.

Del voto cantado al cuarto oscuro

El contraste central llegó con la Ley Sáenz Peña de 1912, que estableció para los varones el sufragio secreto y obligatorio y un padrón basado en el enrolamiento militar. La ampliación del voto a las mujeres se convirtió en ley en 1947 y se aplicó por primera vez en una elección nacional en 1951.

El Código Electoral actual conserva como principio la emisión individual y secreta del voto. Mirar el procedimiento de 1868 permite comprender que esas garantías no fueron permanentes: surgieron de reformas sucesivas destinadas a reducir la coerción y ampliar la participación.

La exposición propone, así, algo más que una evocación de Sarmiento. Usa una campaña presidencial del siglo XIX para explicar cómo cambió la relación entre ciudadanía, partidos y Estado. Su aporte está en volver observable una parte de la historia institucional que suele quedar reducida a fechas o nombres propios.