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Ambiente · Gestión del riesgo

Los parques de la Patagonia Norte coordinan la prevención de incendios para el verano

Cinco áreas protegidas acordaron alertas tempranas, vigilancia tras tormentas eléctricas y criterios comunes para responder durante la temporada 2026-2027.

Guardaparques observan mapas satelitales de calor en un centro operativo frente a un bosque de la Patagonia
La detección temprana combina imágenes satelitales, observación aérea, cámaras y recorridas en terreno.
AN

Por Editora de Sociedad

Sociedad

Los equipos de cinco parques nacionales de la Patagonia Norte comenzaron a coordinar la respuesta para la temporada de incendios 2026-2027. La planificación reúne a Nahuel Huapi, Lanín, Los Alerces, Lago Puelo y Laguna Blanca, además de las estructuras regionales de manejo del fuego.

La reunión se realizó en Bariloche y tuvo un enfoque preventivo: no respondió a un incendio activo. Parques Nacionales informó que el objetivo fue unificar criterios de alerta, movilización de recursos y trabajo entre jurisdicciones antes de los meses de mayor riesgo.

Una alerta construida con varias señales

El esquema combina monitoreo satelital de puntos calientes, vuelos de observación, cámaras, reportes meteorológicos y patrullajes. Ninguna herramienta reemplaza a las demás: una detección remota debe confirmarse y convertirse rápidamente en información operativa para los brigadistas.

El seguimiento después de tormentas eléctricas tendrá especial atención. Un rayo puede dejar un foco latente que se manifieste horas o días más tarde, por lo que los equipos acordaron sostener la vigilancia aun cuando no haya columnas de humo visibles inmediatamente.

Trabajo nocturno y decisiones compartidas

Entre los temas analizados estuvieron las condiciones para operar de noche, el uso de aeronaves y la activación de centros de operaciones de emergencia. El trabajo nocturno puede ofrecer temperaturas más bajas y menor viento, pero requiere evaluar visibilidad, terreno, comunicaciones y seguridad de cada cuadrilla.

Los centros de operaciones permiten ordenar prioridades cuando coinciden focos o intervienen organismos nacionales, provinciales y municipales. Definir de antemano quién concentra la información y cómo se solicitan refuerzos reduce demoras durante una emergencia real.

Prevención dentro y fuera de las áreas protegidas

Los límites administrativos no detienen el fuego. Por eso la preparación incluye el enlace con provincias, municipios, bomberos voluntarios y comunidades cercanas. También contempla la comunicación con visitantes, especialmente en zonas donde fogones, vehículos o actividades recreativas pueden generar igniciones evitables.

La planificación incorporó distintos escenarios climáticos, incluidos los posibles efectos de El Niño, sin presentarlos como un pronóstico cerrado. El riesgo final dependerá de lluvias, temperaturas, viento, estado de la vegetación y conducta humana en cada área.

El resultado de la reunión no es una garantía contra los incendios. Su valor reside en anticipar procedimientos, reconocer capacidades disponibles y acortar el tiempo entre la primera señal y una respuesta coordinada.