La provincia de Córdoba declaró este lunes el estado de emergencia ambiental y activó la alerta roja por incendios forestales de gran magnitud en el Valle de Punilla, donde focos descontrolados avivados por ráfagas de viento que superaron los sesenta kilómetros por hora consumieron más de cuatro mil hectáreas de bosque nativo serrano en las inmediaciones de Capilla del Monte, San Marcos Sierras y Los Cocos, obligando a la evacuación preventiva de centenares de familias y al corte total de la Ruta Nacional 38 en un tramo de cuarenta kilómetros entre La Cumbre y Cosquín. Más de doscientos bomberos voluntarios, brigadistas forestales del Plan Provincial de Manejo del Fuego y dotaciones del Servicio Nacional de Manejo del Fuego combaten simultáneamente tres frentes activos que se expanden por las laderas orientales de las Sierras Chicas y amenazan con alcanzar zonas periurbanas densamente pobladas.
La situación adquirió carácter de emergencia crítica pasado el mediodía cuando las condiciones meteorológicas se agravaron drásticamente con el ingreso de una masa de aire seco y caliente desde el noroeste, elevando la temperatura ambiente a treinta y cuatro grados centígrados y reduciendo la humedad relativa a valores inferiores al quince por ciento. Estos parámetros climatológicos extremos para la estación primaveral generaron una propagación acelerada de las llamas en la vegetación seca de los faldeos serranos, donde la acumulación de biomasa combustible producto de la sequía prolongada que afecta a la región central del país convirtió a los pastizales y montes nativos en material altamente inflamable.
El operativo de combate aéreo y terrestre
El dispositivo de extinción desplegado por las autoridades provinciales y nacionales incluye cuatro aviones hidrantes del Servicio Nacional de Manejo del Fuego y dos helicópteros con sistema de balde bambi que realizan descargas continuas de agua extraída del embalse San Roque y del dique La Quebrada, complementando el trabajo de las cuadrillas terrestres que operan con autobombas, mochilas forestales y herramientas manuales de apertura de cortafuegos en las zonas de interfaz entre el monte serrano y los barrios residenciales de las localidades amenazadas. El despliegue de alas rotativas en quebradas estrechas y bajo turbulencias severas demanda un entrenamiento de altísima precisión, tal como analizan especialistas sobre la rigurosidad operativa de los pilotos de helicóptero en misiones complejas.
El jefe del operativo contra incendios confirmó que se establecieron tres puestos de comando avanzado en las localidades de La Cumbre, Capilla del Monte y San Marcos Sierras para coordinar las acciones de los distintos cuerpos de bomberos voluntarios, las brigadas forestales provinciales y los efectivos del Ejército Argentino que fueron convocados para colaborar en las tareas de evacuación y logística de aprovisionamiento de agua y combustible para las unidades de combate.
Evacuaciones y asistencia a la comunidad
La Defensa Civil provincial ordenó la evacuación preventiva de al menos trescientas familias radicadas en parajes rurales y barrios periféricos de Capilla del Monte y Los Cocos, donde las columnas de humo denso redujeron la visibilidad a niveles prácticamente nulos y la calidad del aire alcanzó índices peligrosos para la salud respiratoria de la población. Los evacuados fueron trasladados a centros comunitarios, escuelas y clubes deportivos habilitados como refugios temporales, donde reciben asistencia alimentaria, atención médica primaria y contención psicológica proporcionada por equipos de salud mental del Ministerio de Salud provincial.
La emergencia afectó especialmente a los adultos mayores y a personas con patologías respiratorias crónicas de las localidades serranas, quienes debieron ser trasladados de urgencia a centros de salud de mayor complejidad en la ciudad de Córdoba. El impacto diferenciado de las catástrofes ambientales sobre las poblaciones más vulnerables evidencia las asimetrías de protección social que atraviesan a las comunidades del interior del país, un fenómeno que dialoga con las preocupaciones planteadas en torno al acceso a servicios esenciales como se debatió en la reciente auditoría por el apagón masivo del AMBA que afectó a medio millón de usuarios.
Las causas estructurales: sequía, desmonte y cambio climático
Los expertos en manejo de fuego y ecología forestal consultados por Agenda Plural coincidieron en señalar que la temporada de incendios se adelantó este año con una virulencia inusual como consecuencia de la confluencia de tres factores estructurales interrelacionados: la persistente sequía que afecta a la región central y norte del país desde el otoño pasado, la presión antrópica derivada del avance de la frontera inmobiliaria y agropecuaria sobre los bosques nativos protegidos, y el incremento progresivo de las temperaturas medias asociado al cambio climático global.
La Ley Nacional de Bosques establece categorías de protección que prohíben el desmonte en las zonas rojas y amarillas del ordenamiento territorial, pero las organizaciones ambientalistas denuncian que la fiscalización provincial resulta insuficiente y que la presión de los desarrolladores inmobiliarios sobre las áreas de interfaz urbano-forestal incrementa exponencialmente el riesgo de incendios al fragmentar los ecosistemas nativos y dificultar la creación de cortafuegos naturales.
Solidaridad ciudadana y respuesta institucional
La tragedia ambiental en las sierras de Córdoba activó una impresionante cadena de solidaridad ciudadana en todo el país. Centros de acopio para recibir donaciones de agua, alimentos no perecederos, ropa, colchones y artículos de higiene fueron organizados espontáneamente por vecinos en las principales ciudades de la provincia. El gobernador Martín Llaryora mantuvo una videoconferencia con las autoridades nacionales para solicitar la declaración de zona de desastre agropecuario, lo que habilitaría créditos blandos y exenciones impositivas para los productores rurales que perdieron pasturas, alambrados e instalaciones productivas.
Agenda Plural dialogó con brigadistas, funcionarios provinciales y vecinos evacuados. Los incendios de Punilla representan una catástrofe ambiental que expone la fragilidad del patrimonio forestal serrano y la urgencia de implementar políticas integrales de prevención, manejo del fuego y restauración ecológica que protejan a las comunidades serranas y a los ecosistemas nativos de una destrucción irreversible.
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