Eduardo Coudet dejó de ser el entrenador de River después de la eliminación ante Independiente Santa Fe en la Copa Sudamericana. El técnico comunicó su renuncia en una conferencia de prensa junto al presidente Stefano Di Carlo y cerró un ciclo de 27 partidos.
La salida se produjo pocas horas después de la definición por penales que dejó al equipo fuera del torneo continental. Leonardo Ponzio quedó al frente de manera interina mientras la dirigencia evalúa cómo organizar la próxima etapa deportiva.
Los números del ciclo
Coudet dirigió 27 encuentros, con 13 victorias, seis empates y ocho derrotas. Esa campaña representa una efectividad cercana al 55,5%, un registro competitivo que no alcanzó para sostener el proceso después del golpe internacional.
Los números generales muestran una producción irregular. River alternó tramos de intensidad y control con partidos en los que perdió claridad ofensiva, especialmente cuando necesitó romper defensas cerradas o reaccionar ante un resultado adverso.
Por qué la eliminación aceleró la salida
La Sudamericana era un objetivo central del semestre. Quedar eliminado en una serie cerrada no explica por sí solo toda la decisión, pero concentró el malestar por el funcionamiento y redujo el margen para esperar una recuperación.
Coudet asumió la responsabilidad y sostuvo que el equipo necesitaba un cambio. La presencia de Di Carlo en la conferencia mostró que la desvinculación fue tratada directamente con la conducción institucional.
Qué implica el interinato de Ponzio
Como exjugador y referente del club, Ponzio conoce el vestuario y la cultura deportiva de River. Ese vínculo puede facilitar la transición, aunque dirigir exige decisiones tácticas, planificación de cargas y coordinación cotidiana con un cuerpo técnico.
El objetivo inmediato será ordenar al plantel, recuperar confianza y preparar los compromisos locales. El interinato también le da tiempo a la dirigencia para definir si busca un entrenador permanente ahora o al final del período previsto.
Las decisiones que quedan abiertas
River deberá resolver el perfil del próximo conductor, la composición del plantel y el lugar de futbolistas que perdieron continuidad. La evaluación no puede limitarse a nombres: necesita una idea de juego compatible con los recursos disponibles.
También será necesario revisar la planificación física y el uso de juveniles. Una transición corta puede priorizar estabilidad; un proyecto más largo requiere acordar incorporaciones, salidas y objetivos medibles.
Un cierre sin romper el vínculo
En su despedida, Coudet agradeció a los jugadores, a la dirigencia y a los hinchas. El tono buscó separar la decisión profesional del afecto que mantiene por una institución en la que también tuvo etapas como futbolista.
El ciclo termina con resultados mixtos y una eliminación determinante. La próxima prueba ya no será para Coudet, sino para una conducción interina que deberá sostener la competencia mientras River decide su rumbo.
