Agenda Plural · Buenos Aires · 27 de agosto de 2026Edición digital · Periodismo independiente
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Murió Juan Manuel Figueroa, el luchador que convirtió a La Momia en un ícono popular

Juan Manuel Figueroa, uno de los intérpretes más recordados de La Momia en Titanes en el Ring, murió a los 76 años. Su recorrido combinó espectáculo televisivo, lucha grecorromana y enseñanza deportiva.

Ring vacío con vendas blancas apoyadas sobre una esquina
El ring y las vendas evocan al personaje de La Momia; la imagen es una recreación editorial y no muestra a Juan Manuel Figueroa.

Por Editora de Cultura y Espectáculos

Espectáculos · 6 min de lectura
76 añosEdad al morir
Década de 1970Llegada a Titanes
VélezClub de su formación deportiva

Juan Manuel Figueroa, uno de los hombres que dieron vida a La Momia en Titanes en el Ring, murió a los 76 años. El Club Atlético Vélez Sarsfield y la Asociación Argentina de Actores confirmaron su fallecimiento y recordaron una trayectoria que unió deporte, televisión y formación de nuevas generaciones.

Figueroa se había formado en lucha grecorromana en Vélez. En la primera mitad de la década de 1970 se incorporó al espectáculo creado por Martín Karadagián y quedó ligado a uno de sus personajes más reconocibles: un luchador silencioso, cubierto de vendas y rodeado de misterio.

El personaje que no necesitaba hablar

La fuerza de La Momia estaba en su imagen. Las vendas, la marcha lenta y la ausencia de un rostro visible creaban una presencia que los niños reconocían de inmediato. Esa combinación permitía que el relato funcionara antes de cualquier combate.

Figueroa aportó preparación física y control corporal a una puesta en escena que mezclaba reglas deportivas con actuación. El desafío era sostener el suspenso sin perder la coordinación necesaria para cuidar a quien estaba del otro lado del ring.

De la lucha grecorromana al fenómeno televisivo

Titanes en el Ring convirtió a sus luchadores en figuras populares y llevó el espectáculo a estadios, clubes y giras. Para Figueroa, aquella exposición llegó después de años de entrenamiento en una disciplina competitiva con técnicas y exigencias propias.

Su historia también muestra el trabajo colectivo detrás de un personaje: vestuario, producción, rivales, relato televisivo y público construían una experiencia que excedía al resultado de cada pelea. La Momia quedó en la memoria porque era parte de ese universo compartido.

La tarea después de las cámaras

Además de su paso por televisión, Figueroa continuó vinculado al deporte como instructor y referente. Vélez destacó su aporte a la enseñanza de la lucha y su presencia en la vida institucional del club.

Esa dimensión ayuda a comprender un legado menos visible que las apariciones televisivas. Formar deportistas, transmitir técnicas y sostener espacios de entrenamiento prolonga una influencia más allá de la fama de un personaje.

Una despedida atravesada por la memoria popular

Los mensajes difundidos tras su muerte recuperaron tanto al hombre detrás de las vendas como al entrenador. No se informó oficialmente una causa de fallecimiento, por lo que no corresponde atribuirla a versiones sin confirmación.

La despedida de Figueroa vuelve sobre una época en la que la lucha televisada produjo héroes y villanos reconocibles para varias generaciones. Entre ellos, La Momia sigue siendo una silueta inolvidable, y Juan Manuel Figueroa ocupa un lugar central en esa historia.

Rocío Benítez

Periodista cultural enfocada en música, cine, artes escénicas e industrias creativas. Busca contar las obras junto con las discusiones sociales que abren.

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