La música popular argentina y la cultura tropical santafesina despiden con profundo pesar a Ricardo «Oveja» Stec, histórico percusionista de la legendaria agrupación Los Palmeras, quien falleció a los 66 años de edad tras una vida consagrada al ritmo, la difusión y el crecimiento de la cumbia tradicional con acordeón. La noticia de su desaparición física fue comunicada oficialmente por los líderes del emblemático conjunto santafesino a través de sus canales digitales oficiales, donde compartieron un emotivo mensaje de gratitud comunitaria acompañado por un video documental que recopila los momentos más memorables de su paso por las tablas junto a una de las formaciones musicales más influyentes y queridas del cancionero popular nacional.
Stec integró Los Palmeras durante un período bisagra de cuatro años, entre 1988 y 1992, desempeñándose con virtuosismo y precisión en la ejecución de las tumbadoras y accesorios rítmicos. Su incorporación a la banda se produjo en una etapa de intensa creatividad y expansión territorial para el conjunto, momento en que la agrupación comenzaba a traspasar los límites de la provincia de Santa Fe para conquistar los grandes escenarios de la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano y los principales festivales del interior del país, consolidando el sonido inconfundible de la cumbia santafesina como un género de identidad federal indiscutida.
Cinco álbumes grabados que quedaron en la memoria colectiva
El aporte rítmico de Ricardo Stec quedó inmortalizado en cinco trabajos discográficos que forman parte de la época de oro del conjunto santafesino. Su debut en los estudios de grabación con Los Palmeras se concretó en el año 1988 con la placa Loquito por ti, un álbum que alcanzó una inmediata rotación radial gracias a su frescura interpretativa. Al año siguiente, participó en la producción de Sus amigos (1989), consolidando una base de percusión afrolatina que dialogaba a la perfección con los fraseos melódicos del acordeón y los arreglos corales del grupo.
En el prolífico año 1990, Stec grabó en dos obras clave de la discografía palmera: Rumor de cumbia y Chiquita pero buena, álbumes que contenían éxitos populares bailados en salones, clubes de barrio y pistas de baile de toda la República Argentina. Finalmente, en 1991, aportó sus tumbadoras en Boquita azucarada, su última participación en estudio antes de emprender nuevos rumbos artísticos en proyectos solistas y formaciones de percusión de la provincia de Santa Fe.
La convivencia con las grandes leyendas del género santafesino
Durante aquellos cuatro años intensos de giras nacionales y presentaciones televisivas en programas musicales de época, «Oveja» Stec compartió escenario y vida cotidiana con figuras fundacionales del movimiento como el vocalista Rubén «Cacho» Deicas, el acordeonista y director Marcos Camino y el guitarrista José María Roa. Quienes compartieron jornadas de ensayo con él recuerdan su estricta disciplina musical, su carácter afable y su capacidad para dotar a cada compás de una cadencia cálida y bailable que sentó escuela entre los percusionistas de las generaciones posteriores.
Su última etapa en la formación coincidió con las celebraciones por las dos décadas de vida ininterrumpida de Los Palmeras, que incluyeron conciertos masivos en estadios y auditorios de toda la cuenca del Río de la Plata. En el mensaje de despedida difundido por la agrupación, sus antiguos compañeros expresaron: «Gracias por tantos momentos compartidos y toda tu música. Que en paz descanses, querido amigo», cosechando miles de reacciones y testimonios de afecto de fanáticos de la música tropical de todo el país.
La identidad rítmica de las tumbadoras en la cumbia argentina
Especialistas en musicología y cronistas del espectáculo destacan que el estilo interpretativo de Stec en las tumbadoras aportó un rasgo distintivo que diferenció a la cumbia de Santa Fe de otras corrientes como la cumbia norteña o la cumbia villera posterior. A través de un toque que combinaba la herencia caribeña tradicional con el pulso bailable del Río de la Plata, el percusionista lograba que las congas sostuvieran el andamiaje sonoro de la banda sin saturar la delicadeza melódica de las canciones de amor y costumbrismo urbano.
Tras su alejamiento de la agrupación grande, Ricardo continuó ligado a la docencia musical informal en su ciudad natal y a la participación en orquestas tropicales de formato independiente, transmitiendo sus secretos sobre la afinación de los parches de cuero, la colocación de las manos y el respeto por el tiempo rítmico a decenas de jóvenes instrumentistas que encontraron en su ejemplo una guía profesional inestimable.
El homenaje de la comunidad artística y el legado de su música
La partida de Ricardo «Oveja» Stec enluta a la cultura de la provincia de Santa Fe y genera muestras de reconocimiento en entidades como la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI) y la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC), así como en los referentes de las nuevas generaciones de la cumbia que crecieron escuchando los surcos de vinilo y casetes que llevaron su firma sonora.
Su legado perdura en la vitalidad de aquellas canciones clásicas que continúan sonando en cada fiesta familiar y recital multitudinario de Los Palmeras, ratificando que el talento y la entrega de los músicos que forjaron la identidad popular desde los tambores permanecen vivos en la memoria y en el corazón del pueblo argentino.
