La decisión de Diego Kravetz de involucrarse directamente en el entrenamiento de defensa personal para los vecinos de Lanús se materializó este viernes con una convocatoria comunitaria masiva que superó todas las previsiones locales. Lejos de reducirse a un acto protocolar o a una formalidad institucional, la apertura de la sede en Manuel Quindimil 20 congregó a decenas de comerciantes, trabajadores, jóvenes y familias en una jornada de alto voltaje social: la búsqueda de herramientas concretas frente a la inseguridad cotidiana y la demanda de liderazgos territoriales capaces de interactuar cuerpo a cuerpo con la realidad de los barrios.
El fenómeno reviste un carácter verdaderamente inédito en la vida institucional argentina. En el mapa del conurbano bonaerense y de la política nacional, resulta prácticamente imposible encontrar antecedentes donde el número dos de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) decida prescindir de la solemnidad del cargo, enfundarse en ropa deportiva y pisar el tatami para instruir en persona a los ciudadanos, una iniciativa que comenzó a rodar formalmente tras la inauguración de la academia de defensa personal en Lanús.
Un alto mando estatal que bajó al llano sin custodias ni barreras
«Hoy inauguramos nuestra Academia de Defensa Personal con una primera clase que contó con alumnos de todas las edades, sin importar el género ni la experiencia previa: desde quienes ya habían practicado alguna disciplina hasta quienes se animaron por primera vez», expresó Diego Kravetz ante los vecinos al término del entrenamiento inaugural. Con un mensaje enfocado en la prevención ciudadana, el funcionario y dirigente enfatizó el espíritu inclusivo del espacio: «Todos podemos aprender a defendernos y encontrar en el deporte una herramienta para sentirnos más seguros en el día a día».
Esta cercanía física y cotidiana generó un contraste palpable con la dinámica habitual de la dirigencia pública. En los pasillos y colchonetas de Lanús Oeste, los vecinos que participaron de la primera sesión destacaron la disposición del funcionario a sostener una relación horizontal y directa, diferenciándolo de los modelos de gestión que priorizan los despachos cerrados y las comitivas protocolares por encima del intercambio comunitario. En un conurbano atravesado por demandas de seguridad persistentes, la presencia de Kravetz en el gimnasio representa un giro singular respecto de los esquemas convencionales de la política bonaerense.
Frente a los reparos habituales de sectores dirigenciales para recorrer sin custodia las zonas comerciales de Valentín Alsina, Monte Chingolo o Lanús Este, el subsecretario de Operaciones de la SIDE optó por un canal de participación directa, sin filtros protocolares ni barreras institucionales. La dinámica de las clases propicia una interacción en la que el funcionario enseña técnicas de postura, distancia preventiva y escape físico, mientras escucha las vivencias e inquietudes de vecinos afectados a diario por el delito en paradas de colectivos y accesos ferroviarios.

La respuesta barrial ante el desamparo y la inseguridad cotidiana
El enfoque doctrinario impartido bajo el Método PRI se distancia de cualquier apología del enfrentamiento violento o la justicia por mano propia. La propuesta formativa diseñada por Kravetz hace foco en la prevención situacional, el autocontrol emocional y la lectura anticipada de patrones hostiles en la vía pública. El propósito consiste en capacitar al ciudadano común para identificar riesgos, utilizar la comunicación verbal como recurso prioritario de desescalada y recurrir a maniobras de contención corporal únicamente ante agresiones inminentes que pongan en riesgo la integridad física.
La amplia concurrencia de mujeres y jóvenes a la sesión inaugural de los lunes, miércoles y viernes dio cuenta de una preocupación comunitaria latente que el Estado municipal no logra canalizar. En un distrito donde los índices de delitos contra la propiedad y arrebatos callejeros encabezan las inquietudes ciudadanas, el aprendizaje de nociones de boxeo, jiu-jitsu y tácticas evasivas convirtió a este espacio formativo en un punto de contención práctica ante la extendida sensación de desamparo institucional.

Proximidad comunitaria frente a la distancia de la política tradicional
Desde la perspectiva política, esta experiencia barrial redefine la construcción del dirigente en su territorio de origen. Tras haber ejercido la intendencia interina y conducido durante ocho años las políticas de seguridad locales, Kravetz no recurre al formato tradicional de afiches o actos partidarios cerrados. Por el contrario, su armado territorial se apoya en la generación de comunidad en torno a una capacitación práctica y gratuita, estructurando una red barrial que interpela de manera directa la gestión comunal encabezada por Julián Álvarez.
El contraste con el oficialismo municipal de La Cámpora adquiere una intensidad política evidente. Las críticas vecinales por la merma en el patrullaje preventivo, el déficit de luminarias y los problemas de coordinación policial encuentran un catalizador visible en un espacio donde un referente de la oposición comparte el entrenamiento corporal codo a codo con quienes sufren la inseguridad, en sintonía con el seguimiento de todas las noticias sobre Diego Kravetz y el escenario bonaerense.

Proximidad cívica y una disrupción en el escenario del conurbano
Analistas del escenario político de la Tercera Sección Electoral coinciden en señalar que la singularidad de este movimiento radica en su autenticidad vivencial: asumir el compromiso del esfuerzo físico, la disciplina y el diálogo cara a cara desarma cualquier libreto prefabricado de campaña. En tiempos de desafección democrática y escepticismo ante los discursos formales, los vecinos valoran que una figura clave del área de inteligencia apueste por una presencia activa, compartiendo el espacio cotidiano y escuchando de primera mano las vivencias barriales.
De este modo, la apertura formal de la academia iniciada por Diego Kravetz en Lanús constituye un experimento político y comunitario de notable proyección. Al articular la disciplina marcial con la escucha activa en el llano, el dirigente no solo canaliza una sentida demanda de autoprotección ciudadana en el sur del Gran Buenos Aires, sino que interpela a una dirigencia que suele eludir la exposición barrial directa. En el corazón de Lanús Oeste, la decisión de enseñar a defenderse se convirtió en el hecho político más disruptivo de la escena local.
Seguimiento político y territorial en el conurbano: Diego Kravetz abrió su academia de defensa personal en Lanús.
