La Justicia federal procesó sin prisión preventiva a Griselda Ortiz, una expolicía bonaerense acusada de participar en el reclutamiento de argentinos para combatir en la guerra de Ucrania. La resolución le impuso restricciones personales y un embargo de $20 millones mientras continúa la investigación.
El expediente reconstruye una propuesta presentada como una oportunidad laboral en el exterior. Según la pesquisa, los convocados recibían indicaciones para viajar por Turquía y Moldavia antes de llegar a territorio ucraniano, donde el objetivo real habría sido incorporarlos a tareas militares.
El viaje que activó la investigación
El caso tomó impulso el 24 de marzo, cuando cuatro pasajeros fueron detectados antes de salir del país. La ruta prevista incluía Estambul y Moldavia. Frente a los controles, habrían dicho que viajaban para realizar trabajos de construcción.
La investigación sostiene que la convocatoria ofrecía una remuneración en dólares y contratos de varios meses. Ese mecanismo, sumado al itinerario y a las instrucciones recibidas, llevó a examinar si las personas habían sido captadas mediante engaño y con fines de explotación.
Qué resolvió la Justicia
La medida atribuye provisoriamente a Ortiz participación en delitos vinculados con la captación y el traslado de personas. Además del embargo, la resolución le prohíbe salir del país y contactar a quienes aparecen como víctimas en el expediente.
La imputada declaró que no recibió dinero por las gestiones y rechazó haber integrado una organización criminal. Sus argumentos deberán confrontarse con los mensajes, movimientos, testimonios y demás evidencia que reúna la causa.
El presunto organizador continúa prófugo
Jorge Alberto Otero, señalado como pareja de Ortiz y posible coordinador de la maniobra, permanece prófugo. Los investigadores creen que podría encontrarse en Brasil, aunque su localización no fue confirmada públicamente.
La ausencia del acusado limita por ahora la reconstrucción completa de la estructura. También resta determinar cuántas personas recibieron propuestas similares y si existieron intermediarios fuera de la Argentina.
La diferencia entre viajar y ser captado
El expediente no discute una decisión individual de viajar, sino la posible existencia de engaños sobre el destino, las condiciones y la verdadera naturaleza de la actividad ofrecida. Esa distinción es central para evaluar una eventual captación con fines de explotación.
La próxima etapa deberá precisar responsabilidades y validar la prueba digital. Hasta entonces, la resolución representa un avance de la investigación y no una conclusión definitiva sobre la culpabilidad de las personas imputadas.
