Boca venció 1-0 a Lanús en la Bombonera con un gol de Tomás Belmonte en la última jugada. El partido estuvo a segundos de tomar el camino opuesto: Agustín Montero había evitado la caída local con una intervención decisiva poco antes del tanto.
La definición llegó en el tercer minuto agregado. Santiago Ascacíbar participó de la construcción y Belmonte resolvió con un remate que superó al arquero visitante. La jugada fue revisada y el VAR confirmó la validez del gol.
Un partido de márgenes estrechos
Boca tuvo momentos de mayor posesión, pero encontró dificultades para transformar el dominio territorial en situaciones limpias. Lanús cerró espacios, respondió con transiciones y mantuvo la posibilidad de llevarse puntos hasta el final.
La falta de precisión en los últimos metros estiró el empate. El equipo local necesitó paciencia para circular, aunque por momentos esa búsqueda redujo la velocidad y facilitó la organización defensiva rival.
Montero sostuvo la oportunidad
El arquero respondió en dos llegadas importantes y su intervención del cierre resultó determinante. Si esa pelota ingresaba, el tiempo disponible hacía improbable una reacción de Boca.
La atajada no fue un episodio aislado del resultado: permitió que la jugada siguiente todavía pudiera definir el encuentro. En un partido equilibrado, la eficacia de ambos arcos terminó estableciendo la diferencia.
Belmonte y una resolución bajo presión
Belmonte acompañó el ataque hasta el área y encontró el espacio para rematar cuando la defensa intentaba reordenarse. La ejecución tuvo la precisión necesaria para romper un partido que parecía encaminado al empate.
La revisión tecnológica agregó suspenso, pero no modificó la decisión final. El tanto quedó convalidado y el árbitro terminó el encuentro pocos instantes después.
Qué deja el triunfo
La victoria fortalece a Boca antes de su próximo compromiso, frente a Vélez por la Copa Argentina. También ofrece una señal sobre la capacidad del equipo para sostener partidos cerrados hasta la última pelota.
El resultado no borra las dificultades para generar ventajas, pero entrega una base emocional distinta para corregirlas. Montero y Belmonte quedaron unidos en la secuencia que transformó un posible golpe en un triunfo agónico.
