Boca empató 1-1 con San Pablo en el Morumbí y se clasificó a las semifinales de la Copa Sudamericana 2026. El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena hizo valer el triunfo por 1-0 conseguido en la Bombonera, marcó a través de Leandro Lozano y resistió un cierre cargado de centros después del descuento de Domingos Duarte.
La serie terminó 2-1 en el marcador global. Boca no dominó todo el partido ni evitó momentos de sufrimiento, pero administró la ventaja, encontró respuestas defensivas y aprovechó una desatención rival. Su próximo adversario será Vasco da Gama, otra vez en Brasil, en una eliminatoria que definirá a uno de los finalistas.
Montero sostuvo a Boca antes del descanso
El primer tiempo se mantuvo sin goles, pero Álvaro Montero debió intervenir en la oportunidad más clara. Gustavo Santana apareció en el área y cabeceó un centro que había superado la marca. El arquero colombiano desvió la pelota con una mano y el travesaño completó la acción. La atajada conservó una ventaja global que empezaba a pesar con el paso de los minutos.
El contexto personal del guardameta agregó dificultad a su preparación: había viajado a Colombia por la muerte de su abuela y regresó para el encuentro. En el campo respondió con seguridad. Esa actuación debe evaluarse por lo ocurrido en el partido, sin convertir una situación familiar en un recurso para exagerar su rendimiento.
La defensa también necesitó ajustar el sector izquierdo, por donde San Pablo generó su mejor avance. El antecedente de la preparación de la serie y el regreso de Jonathan Calleri había mostrado la variedad de amenazas del conjunto brasileño, aunque el delantero no estuvo disponible en la revancha.
Paredes ordenó el tramo de mayor presión
San Pablo adelantó líneas al comienzo del segundo tiempo. Leandro Paredes ocupó el centro de la estructura defensiva y ayudó a ordenar las coberturas junto con Santiago Ascacibar y Milton Delgado. Lautaro Di Lollo y Jagger Herrera respondieron ante los envíos aéreos y los delanteros que el local acumuló en el área.
El retroceso no fue una señal de control absoluto. Boca cedió terreno y dependió de que sus jugadores ganaran duelos cerca de Montero. Aun así, evitó conceder remates limpios durante el tramo más intenso. La experiencia de Paredes resultó importante para decidir cuándo presionar, cuándo cortar el ritmo y cómo proteger la segunda pelota.
El mediocampo afrontó un escenario diferente del que planteó River en su victoria reciente en Tucumán. Boca no tuvo superioridad numérica ni posesión sostenida: construyó la clasificación desde el orden y la resistencia.
Lozano encontró el gol que inclinó la serie
Leandro Lozano detectó una falla de Domingos Duarte, ingresó sin marca y definió de zurda frente a Rafael. El gol silenció el estadio y obligó a San Pablo a convertir dos veces para forzar una definición adicional. Para el lateral uruguayo fue una noche de fuerte carga emocional por su recuerdo de Juan Izquierdo, excompañero en Nacional fallecido después de descompensarse en ese mismo escenario.
Poco después, Ryan convirtió una jugada que fue anulada por fuera de juego. El asistente levantó la bandera y el VAR confirmó que Djhordney, participante de la acción, se encontraba adelantado por un margen estrecho. La revisión sostuvo la decisión de campo. No fue un segundo gol del local invalidado de manera discrecional, sino una aplicación del protocolo arbitral.
Boca tuvo una ocasión para ampliar cuando Ascacibar conectó de volea un centro de Sebastián Villa. No la aprovechó y la eliminatoria siguió abierta. El equipo realizó cambios para renovar energía, pero terminó perdiendo precisión y distancia entre líneas.
El descuento transformó los minutos finales
Domingos Duarte marcó de cabeza tras una pelota detenida provocada por una infracción innecesaria. Con el 1-1, San Pablo llenó el área de centros y el visitante quedó obligado a defender cada envío. Montero, Di Lollo, Herrera, Lozano y Blanco resolvieron las últimas acciones sin conceder el gol que habría llevado la serie a otra definición.
El cierre dejó discusiones y tensión, aunque no modificó el resultado. Boca había utilizado todas sus variantes y algunos jugadores mostraban cansancio. Ese tramo ofrece una advertencia para la semifinal: proteger una ventaja no puede depender siempre de despejes consecutivos y de la eficacia del arquero.
Una semifinal y otra visita a Brasil
La clasificación mantiene a Boca en carrera internacional y abre un cruce con Vasco da Gama. El recuerdo de la final de la Libertadores 2023 en Río de Janeiro pertenece a otro plantel y otro torneo; funciona como contexto emocional, no como explicación deportiva de lo que ocurrirá ahora.
Arruabarrena tendrá que recuperar jugadores, revisar la pelota detenida y mejorar la salida cuando el rival presiona alto. El equipo ya mostró que puede competir en un estadio adverso. También confirmó que su margen se reduce cuando entrega la iniciativa durante demasiado tiempo.
Como ocurrió con la actuación de Franco Colapinto en Madrid, el resultado concreto permite separar balance y entusiasmo. Boca está entre los cuatro mejores de la Sudamericana porque ganó en Buenos Aires, empató en Brasil y defendió el marcador global. La semifinal exigirá una nueva prueba, sin ventajas heredadas.
Actualización relacionada: la clasificación de Estudiantes a semifinales de la Libertadores.
