Agenda Plural · Buenos Aires · 10 de septiembre de 2026Edición digital · Periodismo independiente
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Torneo Clausura · Fecha 8

River ganó en Tucumán con un gol de Almada

El equipo de Leonardo Ponzio se impuso 2-1 bajo la lluvia, pero necesitó un gol de Thiago Almada en el cierre para resolver un partido favorable.

Un futbolista con camiseta blanca y banda roja celebra en un campo mojado
La imagen es una representación editorial del triunfo de River en Tucumán y no reproduce una jugada real.

Por Editor de Deportes

Deportes · 6 min de lectura
2-1Resultado final
12 minutosExpulsión local
3 triunfosRacha de Ponzio

River venció 2-1 a Atlético Tucumán en el Monumental José Fierro y consiguió su tercer triunfo consecutivo desde que Leonardo Ponzio asumió la conducción interina. El resultado se definió en tiempo añadido con un gol de Thiago Almada, después de que el local disputara casi todo el encuentro con diez jugadores por la expulsión de Franco Nicola.

La lluvia volvió pesado el campo y condicionó la velocidad de la pelota, aunque no explica por sí sola las dificultades visitantes. Tobías Andrada abrió el marcador para River durante la primera parte. Atlético Tucumán resistió, encontró el empate mediante un cabezazo de Clever Ferreira y obligó al equipo de Núñez a resolver sobre el final una ventaja deportiva que parecía amplia.

Una expulsión que cambió el plan del partido

Nicola recibió la tarjeta roja en el comienzo y el equipo dirigido por Julio César Falcioni tuvo que reorganizarse. Con un futbolista más, River adelantó sus líneas, movió la pelota de lado a lado y acumuló posesión. En los primeros tramos llegó a controlar cerca del 83 por ciento, una cifra que muestra dominio territorial, aunque no necesariamente profundidad.

Andrada transformó esa superioridad en ventaja alrededor de los veinte minutos. Su aparición confirmó el espacio que encontraba River entre la mitad de la cancha y el área. El partido parecía encaminarse hacia una administración cómoda, pero el visitante no logró convertir la circulación en una diferencia suficiente. Esa dificultad ya había aparecido en otras noches, incluso antes del cambio de entrenador que dejó a Ponzio al frente del plantel.

Atlético Tucumán sobrevivió y volvió a competir

El local redujo riesgos, cerró el carril central y esperó una pelota detenida o una transición. La estrategia no produjo muchas llegadas, pero mantuvo abierto el resultado. River tuvo más tiempo con la pelota y más jugadores para atacar; aun así, le faltaron pases que rompieran la última línea y remates limpios dentro del área.

Ferreira empató con un cabezazo cuando el partido ingresaba en su tramo final. La acción expuso el costo de no cerrar el marcador y obligó a River a acelerar sin perder orden. Para Atlético Tucumán, el empate transitorio fue una recompensa a la resistencia; para el visitante, una señal de que la superioridad numérica no garantiza control de las áreas.

Almada apareció cuando el margen se terminaba

Thiago Almada convirtió el 2-1 a los 91 minutos y evitó que River dejara dos puntos en Tucumán. Su intervención tuvo valor por el momento y por el contexto: el equipo necesitaba una resolución individual después de una producción colectiva irregular. El gol no borra lo anterior, pero sí modifica la lectura inmediata de una fecha en la que sumar era importante.

Almada atraviesa una etapa en la que cada actuación alimenta expectativas sobre su influencia. Ya había sido eje de movimientos de mercado y de decisiones sobre el armado del plantel, como ocurrió cuando River definió su continuidad. En Tucumán respondió con una acción decisiva, sin que eso convierta el funcionamiento general en un problema resuelto.

Qué deja el tercer triunfo de Ponzio

La secuencia de tres victorias le da aire al entrenador interino y estabiliza al equipo después de semanas de tensión. Ponzio consiguió resultados rápidos, pero todavía debe construir una identidad que no dependa de ventajas tempranas o apariciones aisladas. La gestión de las cargas, los cambios y la recuperación de futbolistas será tan importante como la tabla.

La prueba de Tucumán ofrece una enseñanza concreta. River fue capaz de insistir hasta el final y tuvo respuestas desde su jerarquía individual, dos virtudes necesarias en un torneo parejo. También permitió que un rival con diez hombres siguiera con vida y empatara. Esa combinación explica por qué la victoria genera alivio sin cerrar el debate futbolístico.

El resultado y la construcción que sigue

Los tres puntos tienen valor propio y no deben minimizarse por la forma. Ganar de visitante, con un terreno difícil y después de recibir un empate tardío, exige concentración. El festejo de Almada reflejó esa descarga. La evaluación, sin embargo, necesita separar el desenlace del proceso que lo hizo tan ajustado.

River deberá mejorar el ritmo de circulación cerca del área, la ocupación de los espacios y la defensa de pelotas aéreas. Son aspectos que también incidieron en eliminaciones recientes, como la serie ante Independiente Santa Fe por la Copa Sudamericana. La continuidad de Ponzio se fortalecerá si la racha empieza a apoyarse en rendimientos más estables.

Atlético Tucumán, por su parte, perdió pese a sostener un partido adverso durante más de una hora. La reacción y el empate mostraron disciplina, pero la expulsión temprana redujo sus opciones de atacar. Falcioni tendrá que recuperar al plantel sin confundir una resistencia valiosa con un desempeño suficiente.

La imagen final es clara: Almada rescató una noche que River había puesto en riesgo. El 2-1 cuenta como victoria plena y mantiene el impulso del nuevo ciclo, aunque el análisis no puede detenerse en el marcador. Ponzio ganó tiempo; ahora necesita convertirlo en funcionamiento.

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Bruno Salvatierra

Cronista deportivo especializado en fútbol, disciplinas olímpicas y gestión institucional. Combina el relato de competencia con análisis táctico y económico.

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