Las calles de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se transformaron este domingo en el epicentro del atletismo internacional con la realización de la 40ª edición del Maratón Internacional de Buenos Aires (42K), la prueba de fondo más prestigiosa y convocante del calendario sudamericano. Con un marco multitudinario que reunió a más de 15.000 corredores inscriptos provenientes de cuarenta países, la competencia consagró como brillante ganador en la categoría masculina al atleta keniata Bethwel Kibet Chumba, quien completó los 42,195 kilómetros con un registro oficial de 2 horas, 09 minutos y 18 segundos, consolidando el histórico dominio de los fondistas africanos en el asfalto porteño.
Entre los representantes locales, la gran ovación de la multitud apostada a lo largo del circuito fue para el mendocino Ignacio Erario, quien cruzó la línea de llegada en la sexta colocación de la clasificación general con un tiempo sobresaliente de 2 horas, 11 minutos y 24 segundos, consagrándose como el mejor atleta argentino de la jornada y confirmando su condición de principal referente del fondo nacional. Por el lado de las damas, la victoria correspondió a la keniata Caroline Jepchirchir con una marca de 2 horas, 27 minutos y 32 segundos, mientras que la marplatense Florencia Borelli cumplió una faena destacadísima al finalizar en el cuarto puesto del podio femenino.
Un trazado veloz y un clima propicio
La prueba largó puntualmente a las siete de la mañana sobre la intersección de la avenida Figueroa Alcorta y Dorrego, en los bosques de Palermo, bajo condiciones climáticas sumamente favorables para la práctica del atletismo de resistencia: una temperatura de diez grados centígrados, cielo parcialmente despejado y un viento casi nulo que favoreció el ritmo demoledor de los líderes desde los primeros tramos. El circuito urbano, homologado por World Athletics y la Asociación de Maratones Internacionales (AIMS), recorrió puntos emblemáticos de la geografía porteña como el Obelisco, la Plaza de Mayo, Caminito en La Boca, Puerto Madero y las avenidas Costanera y del Libertador.
El pelotón de elite marcó un ritmo vertiginoso desde la largada, cruzando el medio maratón en 1 hora y 04 minutos. La exigencia física de la distancia completa de 42K contrastó con la velocidad pura exhibida en certámenes de ruta anteriores, complementando la jerarquía deportiva que se apreció cuando el etíope Yomif Kejelcha pulverizó el récord mundial de medio maratón en Buenos Aires. Chumba lanzó su ataque decisivo a la altura del kilómetro 34, despegándose de sus compatriotas y sosteniendo una cadencia constante en el regreso por Figueroa Alcorta hasta quebrar la cinta de llegada.
Erario y el orgullo del atletismo argentino
Ignacio Erario corrió una prueba tácticamente impecable, administrando sus energías en la primera mitad del trazado para acelerar en el último tercio y superar a rivales sudamericanos de enorme fuste. El atleta de 30 años, oriundo de Mendoza y radicado para sus concentraciones en la altura de Cachi, demostró la madurez deportiva alcanzada tras meses de preparación en campamentos de alta montaña, recibiendo el cálido aliento de miles de espectadores que bordearon las avenidas porteñas.
La fiesta deportiva vivida en los barrios porteños dialoga de manera directa con la enorme trascendencia popular que despierta la agenda del seleccionado mayor, tal como se comprobó con el anuncio oficial de los amistosos y la despedida de Lionel Messi ante los hinchas. La comunión entre los atletas y la gente volvió a posicionar a Buenos Aires como una de las grandes capitales del deporte al aire libre, combinando alta competencia con inclusión comunitaria.
Logística, sustentabilidad y participación internacional
La organización de la Asociación Ñandú desplegó un operativo logístico de enorme envergadura que involucró a más de 1.800 voluntarios, 25 puestos de hidratación, puestos médicos de avanzada con tecnología de reanimación cardiopulmonar en cada kilómetro y un estricto protocolo de reciclado para las más de 60.000 botellas plásticas utilizadas durante la carrera. La mística y el temple de los miles de corredores anónimos que completaron la distancia representan el mismo espíritu de superación colectiva que caracteriza las grandes epopeyas del fútbol continental, como se evidenció en la histórica clasificación de Estudiantes en San Pablo por Copa Libertadores.
El impacto turístico de la competencia se reflejó en la ocupación hotelera de los barrios de Palermo, Recoleta y el centro de la ciudad, donde más de 4.000 atletas extranjeros y sus acompañantes colmaron las plazas disponibles, generando un significativo ingreso económico para el sector gastronómico y comercial metropolitano. Entre las delegaciones internacionales que llegaron a la capital se destacaron directores de pruebas de calle, como el colombiano Jhon Manuel Riascos, organizador de Night Run Neon en Barrancabermeja, quien compitió en los 42K porteños y dialogó en una entrevista exclusiva con Agenda Plural.
Una fiesta inolvidable en las calles
Hacia el mediodía, mientras los últimos corredores populares cruzaban la meta exhaustos pero embargados por la emoción de colgarse la medalla conmemorativa, las autoridades de la organización destacaron que la edición 2026 superó todas las marcas previas de asistencia y sustentabilidad ambiental.
Agenda Plural presenció la llegada en el parque de Palermo y constató la excelencia organizativa del evento. El Maratón Internacional de Buenos Aires reafirmó su condición de fiesta popular del deporte, demostrando que la pasión por correr no reconoce fronteras y dejando postales imborrables en el corazón de la capital argentina.
Actualización relacionada: la definición de la Selección Sub-19 en los Juegos Suramericanos.
