La mora alcanzó a 4.231 empresas industriales en junio de 2026, una cifra equivalente a cerca del 12% de las firmas del sector que mantienen deuda bancaria. El dato surge de un informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), que describe un deterioro rápido del financiamiento productivo.
La irregularidad de la cartera industrial pasó del 0,7% en diciembre de 2024 al 3,8% en junio de 2026. Ese porcentaje mide el crédito con atrasos sobre el total financiado y no debe confundirse con la proporción de empresas afectadas: son dos indicadores distintos del mismo problema.
Por qué la mora puede restringir más el crédito
Cuando aumentan los atrasos, las entidades financieras suelen endurecer sus evaluaciones, reducir montos o cobrar tasas mayores para compensar el riesgo. Esa reacción puede afectar también a empresas que todavía cumplen pero necesitan renovar capital de trabajo.
La industria es especialmente sensible porque financia insumos, salarios y producción antes de cobrar las ventas. Una reducción del crédito puede obligar a postergar compras, recortar turnos o utilizar instrumentos más caros y de plazo más corto.
El peso de las tasas y de la actividad
El informe ubica el deterioro en un contexto de tasas elevadas, menor dinamismo productivo y crédito más selectivo. Para una PyME, una caída de ventas puede convertirse rápidamente en tensión financiera si coincide con vencimientos impositivos, pagos a proveedores y cuotas bancarias.
No toda mora implica insolvencia definitiva. Puede reflejar un descalce transitorio de caja, aunque la extensión del atraso y su aumento en distintos segmentos son señales que bancos, empresas y autoridades deben seguir.
Qué propone la entidad industrial
La UIA pidió medidas que mejoren las condiciones del financiamiento, entre ellas una normalización gradual de los encajes y herramientas para sostener el crédito productivo. La efectividad de cualquier alivio depende de que no traslade riesgos sin evaluación ni debilite la estabilidad del sistema.
El dato central no es solamente cuántas empresas se atrasaron. También importa si el crédito vuelve a crecer, a qué plazo, con qué tasa y qué capacidad tienen las firmas para recuperar ventas y regularizar sus obligaciones.
