Sofía tenía 11 años cuando un paro cardíaco derivó en una internación de 23 días. Tras confirmarse un daño neurológico irreversible, sus padres autorizaron la donación de órganos. Tres niños que esperaban un trasplante recibieron una nueva oportunidad.
La niña padecía síndrome de QT prolongado, una alteración del sistema eléctrico del corazón que puede provocar arritmias graves. Había recibido seguimiento médico, pero sufrió la emergencia durante una reunión con amigos, cerca de su cumpleaños.
La emergencia y el traslado
Después del paro, Sofía fue asistida y trasladada desde Tandil hacia Buenos Aires en un avión sanitario. Permaneció internada en el Hospital Italiano mientras los equipos evaluaban su evolución neurológica y cardíaca.
Cuando los estudios determinaron que el daño era irreversible, el equipo especializado conversó con la familia. La decisión activó un proceso coordinado que incluye compatibilidad, asignación, ablación, transporte e implante.
Una decisión que alcanza a otras familias
La madre de Sofía explicó que transformar el dolor en vida para otros la ayuda a transitar la pérdida. Ese testimonio no implica que todas las familias deban vivir la donación del mismo modo: cada situación requiere acompañamiento, información y respeto.
La asignación de órganos se realiza mediante criterios médicos y listas administradas por el sistema nacional. La identidad de los receptores se preserva para proteger a todas las personas involucradas.
Qué es el síndrome de QT prolongado
Se trata de una condición que altera la recuperación eléctrica del corazón entre latidos. Puede ser hereditaria o adquirida y, en algunos casos, producir desmayos, convulsiones o muerte súbita.
El diagnóstico y el tratamiento dependen de cada paciente. Medicación, dispositivos implantables y pautas para evitar desencadenantes forman parte de las herramientas disponibles, siempre bajo indicación profesional.
La donación en la Argentina
El INCUCAI informó que más de 2.500 personas recibieron un trasplante en el país durante 2026. El dato refleja la dimensión de una red que funciona con hospitales, organismos provinciales, laboratorios, transporte y equipos de implante.
La historia de Sofía permite hablar de esa red sin reducirla a números. Detrás de cada operativo conviven una pérdida, decisiones clínicas estrictas y la esperanza de quienes aguardan. La solidaridad de su familia tuvo un efecto concreto en tres vidas.
