La Junta de Seguridad en el Transporte (JST), organismo descentralizado dependiente del Ministerio de Economía de la Nación encargado de la investigación de accidentes en los distintos modos de transporte federal, emitió este fin de semana su exhaustivo informe técnico preliminar sobre la trágica caída de un helicóptero en la alta cordillera de la provincia de San Juan, un fatídico siniestro aéreo ocurrido el pasado 29 de julio que provocó la muerte instantánea de sus siete ocupantes mientras cumplían tareas de relevo y apoyo logístico para el Plan Nacional de Manejo del Fuego y el Servicio Geológico Minero. De acuerdo con las conclusiones accidentológicas y periciales recopiladas por los investigadores en el teatro de los acontecimientos, la aeronave modelo Bell 206 impactó de forma violenta contra dos formaciones rocosas prominentes antes de precipitársele sobre la ladera de una quebrada profunda, en un terreno de altísima complejidad orográfica situado a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar.
El reporte pericial de la Dirección Nacional de Investigación de Sucesos Aeronáuticos reconstruyó la dramática secuencia final del vuelo, determinando que el primer contacto físico de la máquina se produjo con la sección inferior de los patines de aterrizaje contra un filo rocoso elevado, provocando la desestabilización aerodinámica inmediata de la nave. Apenas segundos después y mientras el piloto intentaba maniobras desesperadas de autorrotación en una atmósfera de extrema hostilidad climática con densos bancos de niebla y ráfagas de viento blanco descendente, las palas del rotor principal colisionaron contra una segunda pared de roca basáltica, provocando la desintegración estructural del botalón de cola y la precipitación incontrolada del fuselaje hacia el fondo de un cañadón inaccesible.
El análisis de los restos materiales y el estado de la caja negra
El relevamiento de campo llevado a cabo por los peritos aeronáuticos y el personal de Gendarmería Nacional en el departamento Iglesia de la provincia cuyana demandó complejas maniobras de descenso con cuerdas fijas y apoyo de helicópteros de alta montaña, debido a las temperaturas extremas bajo cero y las pendientes abruptas que superaban los cincuenta grados de inclinación. Los técnicos constataron que los restos de la estructura principal del helicóptero quedaron esparcidos a lo largo de un radio superior a los trescientos metros, evidenciando la violencia extrema de los sucesivos impactos mecánicos.
Uno de los párrafos más trascendentes del dictamen oficial se focaliza en el estado de la grabadora de datos de vuelo y voces de cabina (conocida técnicamente como caja negra). Los investigadores informaron formalmente que el dispositivo fue hallado con severos daños por compresión y aplastamiento como consecuencia de la caída libre del habitáculo. Por tal motivo, la JST resolvió enviar los módulos de memoria blindada al laboratorio especializado de análisis telemétrico de la Junta de Seguridad en el Transporte de los Estados Unidos (NTSB) en Washington, con el objetivo de intentar una reconstrucción microscópica de los registros sonoros que permita develar si el piloto emitió alguna alerta de fallo mecánico previa al impacto.
Las hipótesis meteorológicas y las condiciones de alta montaña
Especialistas en navegación aérea andina y pilotos experimentados de rescate señalan que la zona donde ocurrió la tragedia —en cercanías del cerro Tambillo y las nacientes del río Blanco— es célebre por su inestabilidad meteorológica extrema y la presencia de repentinas turbulencias de onda de montaña. Durante las horas en que se desarrolló el vuelo de traslado del personal técnico, estaciones meteorológicas de la zona reportaron vientos convectivos cruzados con ráfagas que superaron los noventa kilómetros por hora, combinados con microfrentes fríos que redujeron a cero la visibilidad visual de los pilotos.
La investigación busca determinar si las severas condiciones orográficas combinadas con corrientes descendentes orillaron a la aeronave hacia un callejón ciego de roca sin posibilidad de escape térmico, o si existió una contingencia motriz que le impidió ganar altura suficiente para sobrevolar el cordón montañoso. Las actuaciones periciales continuarán complementándose con análisis metalúrgicos sobre la turbina del motor y los sistemas de comandos hidráulicos en los talleres aeronáuticos de la Fuerza Aérea.
La causa en el Fuero Federal y el reclamo de las familias
En el ámbito de la Justicia federal, la causa penal por el siniestro continúa tramitándose ante el Juzgado Federal N° 2 de San Juan, bajo la carátula formal de averiguación de causales de muerte y estrago culposo agravado. El juez interviniente dispuso la citación a prestar testimonio de las autoridades de control aéreo de los aeropuertos regionales y de los directivos de la empresa concesionaria privada que prestaba los servicios de transporte contratados por organismos del Estado nacional.
Los familiares de las siete víctimas fatales —compuestas por pilotos militares retirados, brigadistas forestales y geólogos especializados— siguen con enorme dolor y expectativa el avance de los peritajes, reclamando que se esclarezcan con absoluta rigurosidad técnica todas las responsabilidades operativas e institucionales. El informe preliminar de la JST representa el primer paso sustancial para arrojar luz sobre una de las tragedias aéreas más dolorosas ocurridas en la cordillera argentina en los últimos años.
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