El tenista argentino Francisco Cerúndolo protagonizó este sábado en la ciudad de Nueva York una de las hazañas deportivas más memorables y épicas de su trayectoria profesional, al revertir una desventaja inicial de dos sets en contra y derrotar en cinco mangas de altísimo voltaje competitivo al estadounidense Taylor Fritz, número nueve del escalafón mundial de la ATP y crédito local de la afición neoyorquina, con parciales de 3-6, 4-6, 6-3, 6-4 y 6-4 tras una titánica batalla de tres horas y cuarenta minutos de duración sobre el cemento de Flushing Meadows. Con esta victoria consagratoria, el número uno del ranking argentino selló por cuarta vez en su carrera el pasaje a los octavos de final de un torneo de Grand Slam —la primera en el US Open—, desatando el delirio de la nutrida hinchada albiceleste apostada en las gradas del complejo tenístico de Queens.
El triunfo del jugador formado en las canchas de polvo de ladrillo del Club Belgrano Athletic adquiere un relieve histórico adicional para el deporte blanco de la República Argentina. Con su clasificación a la ronda de los dieciséis mejores del certamen norteamericano, Cerúndolo se sumó a la brillante campaña de su compatriota Tomás Martín Etcheverry —quien había despachado en sets corridos a Mariano Navone en el duelo entre argentinos—, marcando un hito que no se registraba en el US Open desde la edición de 2017, cuando Juan Martín del Potro alcanzó las semifinales y Diego Schwartzman avanzó hasta la instancia de cuartos de final.
El cambio táctico y la resurrección en el Grandstand
El trámite del encuentro había comenzado francamente desfavorable para el representante nacional. Apoyado en un saque demoledor que superó con frecuencia los doscientos veinte kilómetros por hora y una notable efectividad con su tiro paralelo, Taylor Fritz dominó el ritmo del juego durante la primera hora y media de contienda, adueñándose de las dos primeras mangas con relativa solvencia ante un Cerúndolo que no lograba hacer pie desde el fondo de la cancha y acumulaba errores no forzados con su drive.
Sin embargo, lejos de resignarse ante la adversidad y el aliento hostil del público local, Francisco exhibió una madurez psicológica formidable a partir del tercer capítulo. Modificó su posición de recepción dando dos pasos hacia atrás para neutralizar el kick del saque del estadounidense, aumentó la rotación pesada de sus impactos de fondo y comenzó a lastimar sistemáticamente sobre el revés de Fritz, quien empezó a exhibir signos evidentes de merma física y dudas en sus desplazamientos laterales. Cerúndolo cerró el tercer set 6-3 y consolidó su recuperación en el cuarto capítulo por 6-4, nivelando las acciones y llevando la definición al dramatismo de una quinta y definitiva manga.
El desenlace electrizante del quinto parcial
El último set ofreció pasajes de tenis de antología, con puntos disputados al límite del esfuerzo físico por ambos protagonistas bajo una atmósfera electrizante. Igualados 4-4 en el marcador y con Fritz presionando desde la red, Cerúndolo ejecutó un passing shot cruzado de derecha monumental que le otorgó el quiebre de servicio decisivo. Con su saque para ganar el partido, el porteño no titubeó: conectó dos primeros servicios letales, forzó el error del estadounidense en el punto final y se desplomó de espaldas sobre la pista dura de Flushing Meadows, tapándose el rostro con las manos para dar rienda suelta a lágrimas de emoción genuina.
«Fue uno de los partidos más duros y desgastantes de toda mi vida. Cuando estás dos sets abajo contra un jugador del nivel de Taylor enfrente de su propia gente, tenés que creer ciegamente en tus golpes y no regalar ni medio centímetro. Me propuse luchar cada pelota como si fuera la última de mi carrera y por suerte la derecha empezó a entrar en los momentos importantes. Estar en la segunda semana de un Grand Slam acá en Nueva York es un sueño hecho realidad», expresó el tenista visiblemente emocionado ante los micrófonos oficiales de la transmisión televisiva.
El horizonte en octavos y el regreso al top 20 mundial
El resonante triunfo ante el noveno preclasificado no solo otorgó a Francisco Cerúndolo el billete a los octavos de final —donde se medirá con la joven promesa belga Alexander Blockx, verdugo del italiano Flavio Cobolli—, sino que le asegura un sustancial ascenso en el escalafón mundial de la ATP, devolviéndolo de manera virtual al selecto grupo de los veinte mejores tenistas del planeta. El tenis argentino vuelve a decir presente con voz propia en la gran vidriera internacional, confirmando que la garra, la jerarquía técnica y la pasión deportiva de sus representantes continúan escribiendo páginas gloriosas en los templos del deporte mundial.
La victoria cobra aún más relevancia a la luz del calendario que se aproxima para la delegación nacional. En apenas diez días, el equipo argentino de Copa Davis capitaneado por Guillermo Coria afrontará la fase de grupos en Mánchester frente a Gran Bretaña, Canadá y Finlandia, y el presente de Cerúndolo, consolidado como líder indiscutido del plantel albiceleste, inyecta una dosis invaluable de confianza para el cuerpo técnico y sus compañeros. El público argentino en las canchas de Flushing Meadows despidió a Francisco con cánticos futboleros que retumbaron por los pasillos del estadio, celebrando la vigencia incombustible del talento criollo en las citas cumbre del tenis internacional.
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