El exministro de Economía de la Nación, Domingo Felipe Cavallo, volvió a irrumpir en el centro del debate macroeconómico y político argentino con una serie de advertencias técnicas y definiciones doctrinarias de alto impacto sobre el rumbo del programa de estabilización implementado por la administración de Javier Milei. Durante un extenso diálogo periodístico desarrollado este fin de semana, el artífice histórico del plan de convertibilidad y referente ineludible del pensamiento económico liberal del país reconoció los indiscutibles logros del Gobierno nacional en materia de equilibrio fiscal y reducción de la inflación mensual, pero lanzó una terminante advertencia a los funcionarios del Palacio de Hacienda y a los directivos del Banco Central: aseguró que la meta primordial de la política económica no debe agotarse en alcanzar una inflación residual de decimales mínimos, sino en recrear de forma urgente las condiciones regulatorias y monetarias para que la economía argentina ingrese en una senda de reactivación vigorosa que crezca a tasas no del 3%, sino del 8% anual.
«El Gobierno actuó con enorme coraje y eficacia en el saneamiento fiscal primario, algo que casi nadie creía posible en tan poco tiempo. Pero hay muchísimo por hacer todavía. El equilibrio fiscal no puede sustentarse indefinidamente sobre el recorte de haberes previsionales a los jubilados o el ajuste en áreas de extrema sensibilidad como el PAMI o la atención a personas con discapacidad. Si la economía no se dinamiza rápidamente a través de una desregulación cambiaria integral y la llegada masiva de inversiones privadas genuinas en los sectores productivos, el sacrificio social de la población se tornará insostenible en el mediano plazo», alertó el economista cordobés con su habitual estilo directo y analítico.
El desarme urgente del cepo cambiario y la unificación del mercado
En el núcleo de su análisis técnico, Cavallo insistió de manera categórica en la necesidad de que el equipo económico liderado por el ministro de Economía proceda sin más dilaciones al levantamiento gradual pero definitivo de las restricciones cambiarias (el denominado cepo) y elimine el esquema del dólar blend exportador. Según el extitular del Palacio de Hacienda, el mantenimiento artificial de trabas al acceso a divisas y las restricciones para el giro de dividendos al exterior desalientan las decisiones de inversión extranjera directa de largo plazo, actuando como un freno de mano sobre el potencial productivo del país.
«El cepo cambiario fue una aberración creada por los gobiernos anteriores que destruyó la confianza en la moneda y frenó el crédito al sector privado. Pretender que la economía despegue con controles de capitales y múltiples tipos de cambio es una contradicción en los términos de una economía de mercado. Hay que unificar el mercado cambiario, permitir que el tipo de cambio flote en función de la oferta y la demanda real y recomponer las reservas netas del Banco Central a través de ingresos genuinos de capitales y no mediante endeudamiento externo de corto plazo», explicó Cavallo detalladamente.
El fantasma de la reversibilidad política de cara a 2027
Uno de los pasajes más reflexivos y de mayor calado institucional de la intervención del exfuncionario giró en torno al riesgo de discontinuidad que enfrentan las reformas económicas en la Argentina. Consultado sobre si las políticas de apertura, desregulación y disciplina fiscal se han tornado irreversibles en el país, Cavallo fue terminante en su diagnóstico: «No, existe un riesgo evidente de reversibilidad. No es en absoluto indiferente si en 2027 gana Milei o triunfa una alternativa política que comprometa la continuidad de las políticas promercado y de inserción global».
El economista fundamentó su visión advirtiendo sobre el desencanto que las tensiones sociales y la recesión pueden provocar en amplios sectores de la población: «Es cierto que las circunstancias objetivas de endeudamiento y la ausencia de crédito forzarán a cualquier gobierno futuro —incluso a uno encabezado por figuras como Axel Kicillof— a mantener un equilibrio fiscal cercano al superávit. Pero la tentación populista de ciertos sectores del peronismo está siempre latente y puede llevar a que la Argentina desbarranque nuevamente si no se consolidan consensos democráticos duraderos sobre la economía libre», enfatizó.
Inflación, crédito productivo y la deuda de los hogares
Cavallo analizó además el preocupante cuadro de sobreendeudamiento que golpea a las familias y a las pequeñas empresas argentinas, marcado por elevados niveles de morosidad bancaria y el uso sistemático de tarjetas de crédito para financiar consumos básicos de subsistencia. A su criterio, la recuperación del poder adquisitivo salarial solo será posible si el sistema bancario canaliza el ahorro nacional hacia préstamos hipotecarios e industriales a tasas reales de interés razonables, dejando atrás la especulación con instrumentos de deuda del Estado.
«La gran tarea pendiente de este Gobierno es demostrar que la economía de mercado funciona para la gente común, creando empleo digno, abriendo oportunidades para los jóvenes y asegurando una vejez protegida para los adultos mayores. Bajar la inflación es una condición necesaria pero de ninguna manera suficiente: la Argentina necesita crecer al 8% anual para salir definitivamente del atraso y la pobreza estructural», concluyó el exministro, aportando una voz de riguroso peso técnico que reaviva el debate sobre el futuro del modelo libertario.
