Agenda Plural · Buenos Aires · 26 de septiembre de 2026Edición digital · Periodismo independiente
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Estadísticas oficiales · Pobreza e indigencia

INDEC: la pobreza trepó al 52,9% en el primer semestre de 2026

El INDEC publicó las cifras de pobreza e indigencia del primer semestre, reflejando el fuerte impacto de la devaluación y la inflación sobre los ingresos familiares.

Fachada del Palacio de Hacienda y Ministerio de Economía en el centro porteño donde se analizan las cifras oficiales del INDEC
La fotografía documenta la sede histórica del Ministerio de Economía en la Ciudad de Buenos Aires durante la presentación del informe social.

Por Editor de Economía y Datos

Economía · 6 min de lectura
Tasa récordLa pobreza trepó al 52,9% y abarca a 15,6 millones de personas en 31 aglomerados urbanos
Indigencia críticaAlcanzó al 18,1% de los ciudadanos con ingresos por debajo de la Canasta Básica Alimentaria
Infancia afectadaDos de cada tres niños menores de 14 años viven en condiciones de pobreza material

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer las cifras oficiales de la Encuesta Permanente de Hogares correspondientes al primer semestre, revelando que el índice de pobreza trepó al 52,9 por ciento de la población urbana en la República Argentina. La medición técnica refleja un incremento de 11,2 puntos porcentuales en comparación con el segundo semestre del año anterior y representa el registro social más elevado de las últimas dos décadas, abarcando a más de 15,6 millones de ciudadanos en los 31 aglomerados relevados.

El informe estadístico consigna además una alarmante profundización en el segmento de indigencia, que escaló hasta el 18,1 por ciento de los individuos, equivalente a unas 5,4 millones de personas que no logran cubrir los requerimientos alimentarios elementales para la subsistencia cotidiana. Los especialistas en demografía económica atribuyen este deterioro abrupto al impacto combinado de la devaluación cambiaria inicial, el reordenamiento de los precios relativos de las tarifas públicas y un arrastre inflacionario que superó ampliamente la evolución de las remuneraciones en el mercado formal e informal.

La brecha entre el costo de la Canasta Básica Total y el poder adquisitivo de los asalariados se amplió de manera severa durante el período de medición. Mientras la línea de pobreza para una familia tipo de cuatro integrantes superó holgadamente los 870.000 pesos mensuales hacia el cierre del trimestre analizado, los ingresos promedios de los hogares pobres se situaron en torno a los 407.000 pesos, dejando al descubierto una insuficiencia monetaria promedio cercana al 53 por ciento para satisfacer bienes y servicios esenciales.

El informe detalla que el segmento de mayor vulnerabilidad demográfica sigue concentrándose en la infancia y la adolescencia. Entre los menores de 14 años, la tasa de pobreza ascendió al 66,1 por ciento, lo que significa que dos de cada tres niños en los centros urbanos argentinos crecen en hogares privados de condiciones materiales básicas de vivienda, alimentación o indumentaria adecuada para su pleno desarrollo integral.

Los sociólogos y economistas del Observatorio de la Deuda Social de la UCA recalcaron que la velocidad del deterioro superó los registros de la crisis de 2001 en términos de pérdida de ingresos reales en los deciles medios y bajos de la pirámide ocupacional. La licuación del poder de compra afectó tanto a beneficiarios de programas asistenciales como a trabajadores registrados del sector privado.

Disparidades regionales y la situación en los grandes conglomerados

El análisis territorial de los datos del INDEC pone de relieve asimetrías profundas a lo largo de la geografía nacional. La región del Noreste Argentino (NEA) encabezó las estadísticas con un promedio de pobreza del 62,9 por ciento, registrando picos críticos en ciudades como Resistencia con 76,2 por ciento y Formosa con 67,4 por ciento. En la región del Noroeste (NOA), el índice consolidado alcanzó el 57,0 por ciento, traccionado por los indicadores socioeconómicos desfavorables de Santiago del Estero y La Rioja.

En los partidos del Gran Buenos Aires, que concentran la mayor densidad poblacional del país con casi doce millones de habitantes, la pobreza se ubicó en el 59,7 por ciento y la indigencia rozó el 20,8 por ciento. Por el contrario, las tasas más moderadas se localizaron en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 31,4 por ciento y en la región patagónica con 49,1 por ciento, donde los salarios asociados a la industria de hidrocarburos amortiguaron parcialmente la erosión inflacionaria.

El panorama social descripto coincide con importantes transformaciones en la infraestructura productiva orientadas a recomponer la competitividad de las provincias. En ese sentido se inscriben hitos como la finalización de las pruebas hidráulicas del Gasoducto Norte para garantizar gas a siete distritos fabriles, así como las señales de financiamiento privado vinculadas a la fuerte baja de tasas en créditos hipotecarios UVA adoptada por entidades financieras.

La estrategia del Gobierno y la expectativa de recuperación

Frente a la difusión de las estadísticas, el Ministerio de Economía sostuvo que el primer semestre representó el punto de inflexión más complejo del programa de estabilización macroeconómica, producto de la corrección de distorsiones heredadas y la contención del gasto primario. Las autoridades señalaron que la posterior desaceleración inflacionaria observada hacia el cuatro por ciento mensual y la recomposición gradual de los salarios reales en paritarias permitirán revertir la curva en las mediciones del segundo semestre.

Asimismo, los equipos económicos apuestan a que el flujo de inversiones derivado del régimen de grandes inversiones dinamice la creación de empleo genuino en sectores estratégicos, tal como se proyecta con el ingreso del megaproyecto de cobre Los Azules en la cordillera sanjuanina. La reactivación de estas inversiones pesadas se complementa con la mayor liquidez de divisas observada en el sistema bancario.

La publicación de los números de la pobreza plantea un desafío de magnitudes históricas para el Estado argentino. Superar este piso requiere consolidar la estabilidad de los precios sin desatender la red de contención social, garantizando que el orden en las cuentas públicas se traduzca de forma urgente en bienestar concreto para millones de familias que luchan por salir de la marginación económica.

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Julián Acosta

Especializado en macroeconomía, empleo y finanzas públicas. Traduce indicadores complejos a historias comprensibles y desarrolla visualizaciones para contextualizar los datos.

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